La regla de los corrales de gestación de la UE irrita a productores

La regla de los corrales de gestación de la UE irrita a productores

Los porcicultores españoles están sopesando las opciones y podrían dejar de producir

Los porcicultores españoles Juan Carlos y Ramón Donato están sopesando las opciones y podrían dejar de producir debido a la regla de la Unión Europea sobre los corrales de gestación. En 2013, de acuerdo con las reglamentaciones de la UE todas las cerdas tendrán que estar “sueltas” durante el período de gestación, es decir, ya no podrán estar en corrales.

Actualmente, es muy probable que se pueda decir que solo un 10% de las cerdas en España cumplan con esta reglamentación, en comparación con el 50% en el noroeste de Europa.

Publicidad

Típicos productores españoles  

Juntos, los dos hermanos son dueños de una granja de 10 ha. con alrededor de 360 cerdas, localizada a unos cuantos km fuera de Benabarre, aproximadamente 200 km al poniente de Barcelona. Juan Carlos y Ramón son unos de los muchos porcicultores medianos típicos de España. Hacen la mayor parte del trabajo ellos mismos, en lo que se incluye las reparaciones y mantenimiento; cuentan con un contrato con una compañía que es dueña de las cerdas.

La compañía les suministra el alimento balanceado, medicinas, semen y todos los demás productos que se necesitan. El dueño es responsable de mantener las instalaciones, paga la electricidad y el agua y se le paga por cada lechón.

La compañía muda a los lechones a la edad de más o menos 26 días (la nueva reglamentación establece 28 días) y al productor se le paga un poco más de €10 por cada lechón.

“Si pueden caminar, nos pagan”, por lo que es la cantidad lo que cuenta. Actualmente, los hermanos tienen un promedio de 12 cerdos por cerda por destete.

La compañía suministra a las cerdas primerizas  

La compañía suministra las nuevas cerda primerizas de reproducción, que son Landrace y Duroc, con alrededor de 25 kg y cada tercera semana en lunes y martes reciben semen Pietrain para la inseminación.

Por lo general, se ayudan ambos con la inseminación, además de que tienen dos sementales Yorkshire como detectores, para acelerar el trabajo. Luego, el miércoles, Ramón recolecta semen de sus propios sementales porcinos Pietrain en caso de que algunas entren en calor posteriormente.

“Esto nos ayuda a obtener una tasa de concepción más alta”, explica. Es evidente que es una granja en la que las cosas no parecen de filigrana, pero sí se cuidan las pequeñas cosas para obtener una buena recuperación de la inversión.

Todas las cerdas en las jaulas de maternidad se alimentan a mano, y a los lechones en sus primeros días se les proporciona papel de periódico cortado en tiras como material de cama. Muchas cosas en esta granja están hechas de una forma práctica, más que por el aspecto.

Por ejemplo, el techo se asperja con polietileno para el aislamiento para prevenir que gotee el agua condensada. Cada 10 metros se quita un espacio detrás de las cerdas en gestación y se coloca un pedazo de acero arriba, que se puede quitar con facilidad para la limpieza.

Las cortinas se alzan manualmente para dar suficiente ventilación durante le período más caliente del verano. Los hermanos han estado pensando en instalar un sistema de ventilación en las porquerizas de maternidad, junto con algún tipo de sistema de aspersión, pero hasta la fecha, no ha habido ninguna regla de la UE que haga tales peticiones.

2013 está aún muy lejos  

“Todavía falta mucho para el año 2013, y quien sabe, quizás posterguen la ley que exige que las cerdas gestantes estén sueltas, así que tendremos que esperar y ver qué pasa”, dice Juan Carlos. “Si tenemos que cambiar, quizás, al igual que miles de otros porcicultores, dejemos la producción porcina e intentemos buscar un trabajo”.

Después de hablar con los dos productores, es evidente que conocen su negocio y han logrado sobrevivir en situaciones difíciles del mercado.

Con una producción total de 9,000-9,500 lechones a €10 cada uno, no son altas las utilidades de estos dos propietarios, al deducir los costos de la electricidad, agua y mantenimiento general, pero en comparación con muchos productores de otros países, no pierden dinero. – Pig International