Carne de pollo de laboratorio sería ‘competitiva’ en 2022

Carne de pollo de laboratorio sería ‘competitiva’ en 2022

(SeventyFour | Bigstock.com)

A US$10 la libra, los filetes de pollo cultivados en laboratorio serán todavía muy caros a la vuelta de un par de años. En ese lapso, las eficiencias de la avicultura comercial aumentarían esa brecha. ¿Es lo único a tener en cuenta?

Es un tema polémico, como tantos que he tocado en este blog, por eso empezaré este comentario con una declaración abierta de intenciones para que no se me malinterprete (si eso fuera 100% posible): lo que expongo aquí tiene siempre como motivación sugerir el que considero mejor escenario para la avicultura comercial, el sistema productivo de proteína animal terrestre cordada más sustentable que existe.

Dicho esto, a los hechos. Hace unas semanas, la firma israelí Future Meat anunció que el proceso desarrollado por sus científicos para producir carne sin necesidad de cría y levante de animales pasará del laboratorio a una fábrica comercial. La nueva planta estará al sur de Tel Aviv y supuestamente producirá filetes de pollo a US$10 la libra en 2022.

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Carísimo, si tenemos en cuenta que producir un kilo (dos libras) vale menos de la décima parte de eso. Sin embargo, será sin duda un gran avance respecto a los US$150 actuales, más si tenemos en cuenta que esa carne queda lista apenas dos semanas después de iniciado el crecimiento acelerado de fibroplastos (la unidad celular básica de todo tejido animal) que patentó la empresa (duplica su masa cada 24 horas).

Para hacer más parecida esa carne a la actual, se le agregan grasas animales saludables (cultivadas con la misma tecnología) y algunos componentes vegetales que simulan textura, color y sabor. En eso están y los avances parecen ser cada vez más grandes, prometen producir carne en un futuro hipotético utilizando 99% menos de tierras y generando 80% menos gases de efecto invernadero.

Son anuncios hechos para captar inversores, pero la credibilidad en el proceso jamás ha estado en entredicho y vale entonces preguntarnos algunas cosas al respecto; sin duda, un tema del que me encantaría tratase, por ejemplo, alguna de las conferencias en cualquiera de los cientos de congresos, encuentros y simposios avícolas. A lo mejor eso ya pasó y no me di cuenta, quién sabe.

Como sea, se me ocurren varias preguntas pertinentes: ¿Cómo se articularía la avicultura actual con esa tecnología? ¿Un nuevo eslabón a la cadena? Alguien tiene que proveer los fibroblastos base, ¿cuántos filetes de pollo se pueden sacar de uno levantado y criado? Esta información es crucial, pues daría una idea de qué tan drástica sería la reducción de la producción convencional si tal filón tecnológico tiene éxito en los años o décadas futuras.

Otras preguntas asociadas, ¿cómo se racionalizaría la producción si hoy no podemos hacerlo? ¿El precio caería todavía más por la sobreoferta? ¿Llegará algún día a un nivel de sofisticación como “cultive su propio filete de pollo en casa” a partir de vaciar algo parecido a polvo de unos sobres dentro de un biorreactor portátil en la cocina? ¿Nos libraríamos del cabildeo vegano-animalista o se volverá más quisquilloso?

Y siguiendo con las inquietudes del consumidor, ¿qué nos pueden decir de las condiciones de inocuidad y seguridad de esa nueva carne? O algo más prosaico, ¿puede esa tecnología reproducir con fidelidad los sabrosos cortes de carne oscura del pollo, que tienen ese color por los tendones, piel, hueso, sangre y el uso diario que acompañan esos músculos en el ave viva?

Me encantaría conocer las respuestas y más preguntas. ¿Alguien sabe de un certamen?