El manejo avícola no es importante sin datos

El manejo avícola no es importante sin datos

El manejo avícola no es importante sin datos

Uniformidad y bienestar de las aves en granja avícola con avicultura de precisión en Pontevedra, España. (Benjamín Ruiz)

¿De qué se trata la avicultura de precisión? De utilizar los datos disponibles para mejorar las condiciones de las aves y del negocio avícola.

“En cinco años, la avicultura ya no será como hasta ahora la conocemos”. Esto me lo dijo Anxo Mourelle, gerente de SinergiaG6, de Pontevedra, España. Y desde luego que no va a ser igual, pues tenemos frente a nosotros un montón de asuntos que resolver: producción sin antibióticos, bienestar animal, cambios en el tablero del comercio mundial o enfermedades avícolas presentes. Pero Anxo se refería también al manejo de las granjas.

El manejo, me decía, no es importante si no medimos la riqueza de la información que hay en la granja. Hay una cantidad enorme de datos que ahí están —temperaturas, humedad, niveles de amoniaco y CO2, el peso diario de los pollos y un largo etcétera— que nos indican cómo están los pollos y cómo redundarán en el resultado final. Incluso, muchas veces los medimos y no tomamos las medidas correctivas necesarias e inmediatas. El tiempo vale oro también en este caso.

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La avicultura de precisión trata de esto. Cuando tenemos los datos a la mano y vemos que hay alguna variación, debemos actuar de inmediato. La automatización y los equipos que se encargan de esto. Nosotros, los seres humanos, estamos para observar los datos mediante la tecnología que nos ofrecen celulares y otros dispositivos portátiles, y cerciorarnos de que los equipos automáticos reaccionan en tiempo y forma, y si no, hay que meter la mano.

Tuve la oportunidad de visitar con Anxo una granja cerca de Pontevedra con equipos de precisión. Era un deleite ver la impresionante uniformidad de la parvada (de peso y distribución de las aves en la caseta) y que, a pesar de los 30 húmedos grados del exterior, los pollos se encontraban a una cómoda temperatura de 22ºC. Se respiraba tranquilidad dentro de la caseta, no amoniaco. Esto es bienestar animal y negocio, pues entregamos el ave perfecta.

Creo que tenemos suerte de poder seguir mejorando, de poder enfrentarnos a diferentes realidades. Si no, creo que sería muy aburrido trabajar en la industria avícola. La realidad de la automatización puede ser un cambio más que redituable. ¿Ustedes qué piensan?