A más calor, más retos por más ratas para las avícolas

A más calor, más retos por más ratas para las avícolas

A más calor, más retos por más ratas para las avícolas

Adam Davis | Freeimages.com

Los roedores siempre han sido una lata para las granjas avícolas y el pronóstico es que vendrán más, ¿qué supone eso para cada modalidad productiva?

Si el mundo sube su temperatura promedio dos grados Celsius más, los animales silvestres encontrarán muchos más terrenos acogedores por ofrecer calor, humedad y la promesa de más alimento. Y eso, desafortunadamente, incluye las plagas que tanto detestamos en el negocio avícola, desde los ácaros rojos hasta las ratas.

En Nueva Zelanda, una ola de calor reciente está detrás de un brote de estos roedores que acabó con poblaciones de aves silvestres; y bien sabemos lo que son capaces de hacer en las granjas avícolas cuando permitimos su entrada: se comen el concentrado, lo infectan con todo tipo de patógenos (leptospirosis, salmonella, pasterelosis), cuando no se comen los huevos o atacan pollitos y pollitas.

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Bueno y eso es solo el principio, lo obvio y tradicional. Ahora, con la proliferación de los ambientes controlados (que medran en estos trópicos precisamente por este clima “bipolar”), se sabe también que son responsables del ahogamiento de miles de aves por roer cableados que transmiten energía o por orinar en las computadoras que controlan la ventilación.

Adiós a la avicultura de precisión y al Internet de los animales por un mordisco, por miles de ellos. Si esto puede pasar y pasa en los sistemas convencionales y hasta en los tecnificados, ¿qué podríamos encontrar en las modalidades avícolas alternativas, como el pastoreo?

Me perdonan, pero pueden ser una constante invitación a cenar para roedores, a menos que se acuda a “antiecológicas” y “poco éticas” estrategias que “producirán dolor” a estos animales, que tienen “sistema nervioso” y son “sintientes”. Habría que castigarles “su comportamiento natural” en aras de que las gallinas y los pollos “puedan hacer el suyo” con tranquilidad (aunque ser depredados también es su situación evolutiva, ¿no?).

Pero no los voy a cansar repitiendo todo lo que saben debe hacerse para mantener las ratas a raya. Hay que hacerlo, seas ecológico, orgánico o no. Solamente quisiera recordarles un truquito que me parece fabuloso y que sirve a todo modelo productivo, pese a que no sería muy fotogénico para mis amigos del pastoreo y prácticas afines.

Eliminen pastizales alrededor de todas las instalaciones, de galpones o zonas de pastoreo; dejen en su lugar varios metros con gravilla, con piedritas. Estas lastiman los testículos de las ratas machos (las ratas exploradoras), por lo que evitarán caminar sobre ellas. Sin machos, no se formarán colonias.

Cada rata hembra dejaría de parir camadas cada 15 días, luego de nada más un mes de vida. Una granja avícola que controla efectivamente a los roedores, le evita al mundo 18,000 ratas al año por cada hembra que no encuentra allí un sitio seguro para vivir.