A picotazo limpio se disputan segunda plaza colombiana

A picotazo limpio se disputan segunda plaza colombiana

Una valla publicitaria de Pollos Bucanero es evidencia gráfica de la fuerte competencia que se vive por ganar el mercado de la segunda ciudad colombiana y el segundo puesto entre las empresas avícolas de este país.

Entre más dramáticos, más poderosos son los mensajes. Por lo menos eso parecen creer las directivas de Pollos El Bucanero, una de las tres principales productoras de carne de pollo en Colombia y que en los últimos años viene creciendo en cada vigencia con un dinamismo mayor al que muestran sus más cercanos competidores.

Y esa reputación no se la ha ganado sin méritos. Luego de invertir más de 100 millones de dólares en una década, multiplicó por diez su producción, la cual distribuye eficientemente en buena parte del país gracias a un plan de expansión comercial que, sin incurrir en ilegalidad alguna, podría calificarse de agresivo, muy agresivo.

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Precisamente, para la muestra un enorme botón. La foto que acompaña este comentario se tomó esta semana y encierra un mensaje retador que para la mayoría de los transeúntes pasa desapercibido. Esta gran valla publicitaria de la valluna Pollos El Bucanero fue instalada en las propias narices del antioqueño Grupo Bios, exponiendo desafiante su contenido directamente hacia las oficinas de la sede matriz de este conglomerado, propietario de Operadora Avícola (Opav).

Contactos en el gremio avícola antioqueño y en la misma Opav me han expresado su malestar por este movimiento temerario.

“Es difícil no verla y pensar en lo que realmente quiere decir: ya somos fuertes aquí”, me dijeron.

En el escalafón de las productoras de carne de pollo, Avidesa Mc Pollo sigue mandando en Colombia, pero en lo personal pienso que no es muy seguro que Opav continúe conservando su segundo puesto en esta o en la siguiente vigencia, pues Bucanero viene presentando mejores números.

La fuerte presencia de los productos Bucanero en todo el canal comercial, desde tiendas de barrio hasta las cadenas de descuento y grandes superficies mayoristas y detallistas es abrumadora, inclusive en la propia tierra natal de Opav y sus marcas principales (Friko y Pimpollo).

Los antioqueños sintieron el golpe de Bucanero y otras coyunturas del mercado. Recientemente estructuraron su cadena productiva agropecuaria alrededor de un nuevo paraguas, el Grupo Bios, que recogió las inversiones que otrora manejaba Contegral (firma matriz, dedicada a la producción de alimentos concentrados para animales). Un movimiento que por lo general se hace para preparar la llegada de nuevos accionistas, cosa que inicialmente ha sido negada.

Ya veremos cómo reacciona el mercado del pollo en la segunda ciudad colombiana a estas decisiones. Por lo pronto, Opav registró en 2016 ventas por 550,084 millones de pesos colombianos (USD 184 millones), pero una pérdida neta de 12,056 millones de pesos (USD 4.1 millones).

“La productividad en granjas y la coordinación en general de la cadena de producción y venta, serán los enfásis para 2017”, reza el último informe de gestión del Grupo Bios.