¿Impactarán los videos ‘deepfake’ en la avicultura?

¿Impactarán los videos ‘deepfake’ en la avicultura?

(Royalty Free Photo | Rawpixel.com)

Pareciera que el consumidor está cada vez más informado, pero a veces en internet se difunden videos y noticias falsas que afectan significativamente la reputación de la industria avícola. ¿Qué se debería hacer?

A veces da la impresión de que la industria pecuaria —avicultura incluida— vive en una casi perenne resaca de la que parece no salir con respecto a lo que hacen grupos contrarios a la producción animal.

La brecha entre la granja y el plato o tenedor (farm to fork) se amplía más. La sociedad, cada vez más urbana, cada vez sabe menos de lo que hay detrás de lo que se come. Aunque se dice que el consumidor sabe más porque cuando hace las compras se “informa” y lee etiquetas, yo francamente no estoy tan seguro. Los “chicos malos” somos aún más malos.

Publicidad

Las empresas de alimentos tratan de hacer conexión con el consumidor mediante la mercadotecnia, redes sociales, investigación y desarrollo de productos. ¿Y los productores? Son el principio de la cadena, pero el latigazo que se da desde el final de dicha cadena hacia atrás lo resienten ellos.

Siguen llegando bulos o noticias falsas, correos lacrimógenos de mataderos lastimeros, sucios y de ínfima calidad (que, por cierto, las autoridades permiten) y que, claro, maltratan a los animales. Es evidente que si muestran eso, la gente va a sentir compasión. ¿Qué otra reacción se puede esperar del público? ¿O de uno mismo? Además, usan a actrices (y actores, quizás) para que den su opinión “experta”, personajes que, con todo respeto, los conocen en su casa porque yo no. Y ya con eso, claro, lo que dicen se convierte en una verdad rotunda. Como si Dios hubiera hablado.

Con el deepfake que en la actualidad circula por ahí, un día de estos alguien nos va a hacer la mala jugada de usar los algoritmos y la tecnología para producir videos de maltrato animal. Un chorro de sangre por aquí, un pollo agonizando por ahí, quejidos por allá y listo. Ya verán si no es así. Y a ver quién distingue ahora entre la verdad y la mentira. Será aún más difícil.

Ojalá metabolicemos pronto ese “alcohol” que nos ha dado esa resaca pavorosa. O a lo mejor necesitamos una buena aspirina.

¿Ustedes qué piensan?