Lo que nos faltaba: días sin carne

Lo que nos faltaba: días sin carne

Lo que nos faltaba: días sin carne

Rawpixel.com/Free Royalty free image

“Esta sociedad sabe muy poco de pollos, pero interfiere”, y no nada más de pollos, sino de toda la producción agropecuaria. Estas son palabras de Mário Penz, de Cargill de Brasil, muy demostrativas de lo que pasa hoy en día.

En días pasados, surge en un país latinoamericano −el mismo Brasil− una situación que me parece inédita en la región: instituir por ley días en los que se prohíbe (sí, en que se prohíbe) comer carne, en este caso los “lunes sin carne”. En una región en la que aún se sufre de desnutrición en ciertas zonas y niveles sociales, y en la que la comida chatarra y el desperdicio caminan rampantes por doquier.

Publicidad

Estos “lunes sin carne”, aún en espera de ser aprobados, han sido la propuesta de un legislador paulista, vegetariano y protector de los animales, apoyado por una organización internacional para que entre en vigor en las dependencias gubernamentales, incluidos los comedores de servicios de alimentación a la gente de bajos recursos. ¿Hay alguien en la legislatura del estado de São Paulo que proteja al ser humano?

Es realmente preocupante que haya este surgimiento de tantos movimientos que pretenden “cuidar” a los animales en detrimento de uno mismo. Entiendo las razones detrás de la explotación y maltrato de los animales en aras del entretenimiento u otras cosas banales −como un abrigo de pieles de marca−, pero no lo entiendo cuando de producir proteína accesible a la población se trata.

Necesitamos reflexionar qué es lo que está sucediendo, por qué surgen estos grupos y estas maneras de pensar, en qué estamos fallando como sociedad. Pero también, qué está haciendo mal la industria, qué necesita para reivindicarse. No me cansaré de decirlo. ¿Ustedes qué piensan?