Mamá gallina podría oler también a productividad

Mamá gallina podría oler también a productividad

Mamá gallina podría oler también a productividad

Bobby Nick | Freeimages.com

Hace tres años, se comercializan feromonas maternas para reducir el estrés en animales de producción; la tendencia llegó a la avicultura chilena y va subiendo por Perú, Brasil, Colombia y México.

“Apacigüina”, le llaman. No suena muy científico ese nombre para una sustancia, pero quienes la promueven aseguran con estudios en mano que no solamente existe, también es efectiva para reducir el estrés en todo tipo de animales (desde reses hasta ¿peces?) porque transmite una sensación de seguridad y confort que facilita la actividad pecuaria comercial.

Se trata de una feromona que, en el caso de las aves, es segregada por la glándula uropígea (o de acicalamiento) de las reproductoras, con el fin de reforzar un lazo tranquilizador entre la madre y los polluelos. Pues bien, el instituto francés Irsea logró sintetizar una sustancia análoga a la “apacigüina” natural que, al mezclarla con un gel, se evapora paulatinamente y mientras lo hace reduce la ansiedad en los pollos de engorde y ponedoras que la respiran.

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Al bajar así el estrés, se tiene un animal que en teoría se alimenta mejor, tiene mejores rendimientos y evita comportamientos agresivos con sus semejantes. Ese efecto de las feromonas se había observado y aprovechado inicialmente en mascotas, pero desde hace tres años viene haciendo de las suyas en animales de producción en Francia, España, Bélgica e Italia, donde, no obstante, sigue siendo una novedad y no tiene un uso generalizado.

Y así llegó a Latinoamérica, donde es comercializado este producto en exclusiva por el laboratorio chileno Chemie bajo la marca Secure Poultry (además de versiones para cerdos, vacunos y equinos). En el país austral, es utilizado en pollos por Ariztía. En Perú, lo aprovecha el grupo Santa Elena, en tanto el conglomerado San Fernando estaba a la espera de estudios de la Universidad de San Marcos.

Ese claustro inca dio a conocer hace dos semanas que el uso de las feromonas mejoraría la productividad en un 12 por ciento en pollos. Vaya uno a saber. En Colombia, Chemie acaba de firmar acuerdos con la Fundación Universitaria Agraria (Uniagraria) para estudios validadores, en tanto que con Pharvet ya convino la distribución.

El peruano José Antonio Gómez, gerente general de Chemie, asegura que los mismos pasos se están dando en Brasil y México. En ninguna parte se le exige registro sanitario por no ser un medicamento. “No es metabolizado por el animal ni genera trazas en la carne o los huevos. Solo produce poderosos estímulos positivos en el sistema nervioso al ser olido”.

Estuve en la presentación para Colombia esta semana, en un seminario sobre bienestar animal realizado en Bogotá. Desde lo científico, no me huele mal; además, me gustó que sus promotores tampoco tratan de meter cuentos: si el animal es maltratado, no tiene alimento o agua suficiente y de calidad, se enferma o sufre de frío o calor excesivos, pues no habrá feromonas que valgan. Habría que ver… y oler.