Otro golpe más a la industria del huevo

Otro golpe más a la industria del huevo

Otro golpe más a la industria del huevo

Austin Alonzo

Hace unos días hablaba de la medida tomada por Toks, cadena mexicana de restaurantes, de que a partir de 2022 solo utilizará huevos de gallinas libres de jaulas en sus 226 restaurantes. Casi como una premonición, hablé de que no tardaba el Grupo Alsea en hacer lo mismo. Y en efecto así fue: ayer se anunció de manera oficial que van por huevos de gallinas libres de jaulas.

Vuelvo a insistir, quizás no tenga parangón el impacto mediático que esto va a tener en los miles de mesas de comensales que hay en sus tres mil restaurantes en México, España, Colombia, Argentina, Chile y Brasil de la quinta operadora restaurantera más grande del mundo. Puedo imaginar carteletas en cada mesa con la proclama: “Aquí usamos huevos de gallinas libres de jaulas”, aludiendo al bienestar de los animales y del consumidor.

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Titulo este blog como “otro golpe a la industria”, porque en cuestión de unos meses han sido ya al menos tres grandes empresas mexicanas (dos transnacionales) y no precisamente estadounidenses o europeas, que han hecho tal anuncio y del que nadie parece inmutarse. Esto es una bola de nieve que se viene encima.

Sin lugar a dudas, las organizaciones que abanderan el bienestar animal están haciendo un trabajo bueno y eficiente. Me preocupa, como mencioné en mi blog anterior, la ignorancia del consumidor en general sobre estos temas.

Pero también me preocupa que, en estas campañas se disemine información incorrecta y que va más allá de si las gallinas pueden o no extender las alas en las jaulas actuales. Por ejemplo, se habla de las malas condiciones sanitarias de las gallinas o de que muchas no sobreviven a las jaulas. Quizás haya aves que no sobrevivan, como en cualquier sistema (las aves en libertad no están exentas de esto), pero hay que tener en cuenta que, si las aves no se cuidaran, no serían un negocio. El avicultor no puede darse ese “lujo”, porque tendría pérdidas.

Todos hablan de la maravilla que va a ser que las aves puedan extender las alas. No obstante, nadie habla de algo preocupante: cuánto podría aumentar el costo del huevo con los nuevos sistemas y de su impacto en países en los que es bajo el consumo de proteína animal. ¿Ustedes qué piensan?