Cómo mejorar el impacto de los programas de control de calidad

Cómo mejorar el impacto de los programas de control de calidad

Los programas de control de calidad son caros, pero básicos para obtener una óptima calidad de los alimentos balanceados. Esto lo sabemos muy bien, pero se puede mejorar notablemente el impacto de estos programas, y por lo tanto la eficacia de nuestra...

Todos aquellos que trabajan en la producción avícola comercial reconocen la necesidad de tener programas de control de calidad, y posiblemente para tales efectos un laboratorio. Sin embargo, cuando los contadores o los nuevos dueños revisan los gastos de la planta de alimentos balanceados o de la granja avícola, a veces cuestionan la justificación del gasto de los análisis de alimentos. De hecho, estos gastos pueden ser muy altos si se consideran salarios, análisis, reactivos, equipos, etc.

Necesidad de un programa 

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Los que están familiarizados con la producción práctica de alimentos avícolas instintivamente reconocen la necesidad de un programa de control de calidad. Entre otras justificaciones, el programa nos permite interpretar las variaciones en los niveles de nutrientes, detectar problemas del alimento antes de que se afecten las aves negativamente, evaluar y comparar proveedores de ingredientes, detectar adulteraciones y proporcionar información valiosa para interpretar posibles efectos del alimento en problemas de campo. Todo esto es, desde luego, secundario a proporcionarle al nutriólogo datos confiables sobre los cuales se construya y mantenga una matriz de formulación de alimentos.

Sin embargo, como en cualquier proceso industrial, de vez en cuando se hacen comparaciones de los costos y los beneficios. Dicho esto, es muy difícil cuantificar con precisión los beneficios de un programa de control de calidad, simplemente porque los problemas que se evitan en realidad nunca ocurren, por lo que no se puede cuantificar su impacto.

Impacto de no tener un programa 

Tal vez un enfoque más interesante sería hacer una pregunta muy básica: ¿Qué pasaría si, sencillamente, dejáramos de invertir en el control de calidad? Desde luego, en el corto plazo, se darían muy pocos efectos negativos. De inmediato habría un considerable ahorro en salarios y gastos de laboratorio. Como los niveles de nutrientes de los ingredientes rara vez cambian en el corto plazo, posiblemente habría un efecto muy bajo o nulo sobre el rendimiento del ave. Sin embargo, conforme pase el tiempo, el impacto negativo de no tener control de calidad sería muy obvio. En primer lugar las matrices de formulación que usan los nutriólogos o nutricionistas concordarían cada vez menos con la composición real de nutrientes de los ingredientes de alimentos que llegan a la planta. En segundo lugar, los proveedores rápidamente se enterarían que la empresa ya no revisa la calidad y empezarían a enviar embarques de ingredientes de calidad marginal, a sabiendas de que éstos no se detectarían. Finalmente, no se podría rastrear la inevitable disminución de la eficiencia productiva a los problemas de alimento, ya que se perdería la capacidad de cuantificar la calidad del alimento balanceado.

No obstante, lo que es básico es asegurar la justificación de cualquier inversión en control de calidad. Es decir, quizás sea un desperdicio de dinero evaluar de manera rutinaria muchas características de cada ingrediente. En lugar de eso, se deben tener en consideración los nutrientes o las características más críticas de cada ingrediente y seguirse de una manera concienzuda, al tiempo que deben llevarse al mínimo o eliminarse por completo los análisis innecesarios. Es muy común encontrar laboratorios que realizan muchos análisis innecesarios, los cual aumenta en vano el costo total del programa de control de calidad.

Para decidir si se justifica hacer un cierto análisis, deben básicamente considerarse diversas variables. Primero, ¿es importante o es probable la variación? Por ejemplo, no es importante el contenido de cenizas de los granos, ni tampoco es probable que varíe. Por lo tanto, no tiene caso realizar este análisis. El segundo punto a considerar es si una variación modesta en la calidad de nutrientes de un ingrediente puede tener importancia en el campo. Si no es el caso, debe entonces también eliminarse.

Finalmente, ¿puede nuestra evaluación de niveles de nutrientes afectar una variación futura? Es decir, si encontramos una variación muy grande, ¿podemos llamar la atención del proveedor con la probabilidad de que mejoren la calidad de embarques futuros?

Durante más de 30 años, el autor ha tenido muchísimas oportunidades de visitar compañías, de revisar sus programas de nutrición y control de calidad, y de dar sugerencias en lo que respecta a echar a andar y modificar dichos programas. En retrospectiva, el autor se ha dado cuenta de que algunas de sus ideas y perspectivas han sido correctas y útiles, mientras que otras, francamente han estado erradas. El propósito de este artículo es el de analizar aspectos de ambos, con el objetivo de invitar a otros a reflexionar sobre sus propias experiencias.

Involucrar a otros en la compañía 

Esto es sumamente importante, en parte porque no implica costos adicionales. Es de gran valor que se capaciten otras personas en la compañía para realizar observaciones específicas que puedan ayudarnos a evaluar la calidad del alimento. Esto no solo nos dará una perspectiva adicional, sino que mejorará la calidad de la retroalimentación que obtenemos de los que se encuentran en el campo, la incubadora o la planta de procesamiento.

Muchas veces recibimos quejas de la calidad del alimento, pero que no son muy específicas y son difíciles de interpretar. Los que trabajan en el campo pueden comentar sobre un aumento aparente en la humedad de la cama, mientras que en la planta de procesamiento pueden haber comentarios sobre el exceso de grasa corporal. La calidad del cascarón de huevo también es muy variable.

Lo que es muy importante es que necesitamos capacitar a la gente antes de que se dé el problema, para que documenten adecuadamente los parámetros importantes para poder determinar qué es lo normal. Muy probablemente, la gente de control de calidad tendrá que trabajar con el personal de campo para enseñarles cómo sacar, registrar e informar datos de la mejor manera, para que las observaciones rindan un significado adecuado.

Para ilustrar esto, ¿qué comentario cree que sea más útil?:

a) las aves tienen mucha grasa abdominal, o

b) durante las últimas dos semanas y media ha habido un aumento casi lineal en el porcentaje de grasa abdominal de 2.8 por ciento a 3.75 por ciento.

Con un informe perfeccionado, estamos en mucha mejor posición de revisar nuestras dietas para ver si el alimento haya podido tener un mayor contenido de energía.

Entender a los proveedores 

Es evidente que debemos determinar los niveles y variaciones de los nutrientes de diferentes proveedores de ingredientes de alimentos balanceados. No obstante, entender al proveedor significa entender dónde es más probable que ocurran los problemas. ¿De qué se preocupa el proveedor cuando se levanta a las 3 de la mañana? Si entendemos los posibles problemas a los que se enfrenta el proveedor, estaremos en mejor posición de dirigir nuestros recursos analíticos a la detección de dichos problemas. A veces, es posible trabajar con un proveedor para mejorar la calidad de su producto. Un buen laboratorio de control de calidad es muy probable que sea superior al del proveedor. Como nuestra meta es establecer relaciones confiables a largo plazo, debemos poder relacionarnos con nuestros proveedores de manera responsable y profesional.

¿Qué nos enseñan los análisis? 

Es de poca importancia simplemente acumular valores analíticos, a menos que entendamos por completo qué es lo que estos valores quieren decir. Un muy buen ejemplo es la determinación de la uniformidad del alimento balanceado. Muchos creen que el alimento que sale de la mezcladora debe tener un coeficiente de variación de menos del 10 por ciento. Sin embargo, los porcentajes de coeficiente de variación mayores al 25 por ciento pueden tener muy poco o nulo efecto sobre el desempeño del ave. Esto es sencillamente porque se da un mezclado adicional en muchas partes de la planta, durante la peletización y formación de migajas, y en la transferencia del camión a los silos o tolvas, y luego al comedero. Ya que todos estos puntos brindan más oportunidades de mezclado del alimento, ¿son entonces irrelevantes las mediciones de la uniformidad del alimento? No, pero es de utilidad entender el valor de nuestros esfuerzos. Un coeficiente de variación elevado sencillamente significa que algo anda mal en la mezcladora, que se debe arreglar, aunque quizás no tenga un impacto importante sobre el desempeño del ave.

Esfuerzos desperdiciados 

Como sabemos, cada análisis cuesta dinero. Muchos laboratorios cuentan con procedimientos estándar por medio de los cuales se analiza automáticamente cada ingrediente en cuanto a una serie de variables. Algunos pueden ser importantes, pero otros no. Desde luego, es sumamente ineficiente e inútil la determinación de toda la composición proximal de cada ingrediente. En lugar de eso, debemos tener un programa dinámico por medio del cual primero establezcamos dichas variables de primordial importancia de cada ingrediente de alimentos balanceados, y en segunda instancia, determinemos la frecuencia con la cual se harán dichos análisis. Si hay muy poca variación, se puede reducir la frecuencia de los análisis, y viceversa.

El nutriólogo y el director de control de calidad deben reunirse periódicamente para hablar de qué análisis ha sido el más valioso para el ajuste de fórmulas o para la comparación de proveedores. El programa no debe nunca ser inamovible. Los programas dinámicos, en los que los análisis realizados varían de acuerdo a las necesidades, son mucho menos caros y de mucho más valor para el nutriólogo o nutricionista.

Familiarícese con la producción 

De vez en cuando, hemos visto técnicos de laboratorio que nunca han visto un pollo. Los técnicos de laboratorio son de mucho más valor para la compañía si tienen nociones de los diversos aspectos de la producción. Es quizás difícil decir con anticipación el porqué de esto, pero es evidente que es una buena idea el relacionar los valores analíticos con las situaciones de campo. Los técnicos que solamente saben de mililitros de un reactivo y de cambios en el pH no podrán comprender la importancia de lo que están determinando en el laboratorio, por lo que se pierde una valiosa perspectiva. De esta manera, debe dárseles la oportunidad a los técnicos de visitar de vez en cuando las diferentes partes de la compañía para que realmente entiendan cómo se producen los pollos.

Pruebas in vivo 

En función de la compañía, a veces la investigación de campo o las pruebas in vivo caen bajo la responsabilidad del programa de control de calidad. Es aquí donde el autor cree que ha cometido los principales errores durante su carrera profesional. No hay duda de que las pruebas bien controladas pueden ser de enorme valor para una empresa avícola. Sin embargo, a menos que estén bien capacitados en investigación las personas que realizan los estudios y puedan diseñar de forma adecuada y revisar de manera crítica los resultados, dichas pruebas pueden ser perjudiciales.

El autor ha visto innumerables estudios ya iniciados que han tenido un mal diseño o que se han realizado en instalaciones en las que la colocación de las jaulas, ventiladores y otras variables probablemente afectaron más los resultados experimentales, que los mismos tratamientos. También ha visto muchas ocasiones en las que las decisiones se toman con base en un solo experimento. Si es importante, debe repetirse el experimento. Los resultados de falsos positivos y negativos pueden llevar a decisiones incorrectas y a ser caros para la empresa.

Debemos tener en cuenta que el propósito de una compañía avícola es el de producir cantidades masivas de pollos, no realizar pruebas y observaciones a pequeña escala. De esta manera, la preparación de pequeños volúmenes de varias dietas experimentales en una planta de alimentos balanceados grande tal vez no salga bien, mientras que los que están en las unidades de producción, a quienes les falta la perspectiva profesional de un nutriólogo, veterinario o especialista de control de calidad, realmente no tienen interés particular en realizar estudios. Es sencillamente un detalle más, una complicación más qué añadir al trabajo diario.

En conclusión, aunque son sumamente importantes los datos in vivo y se pueden usar muy bien para mejorar el programa de nutrición, debemos examinar con mucho cuidado cada estudio para estar seguros de que el diseño y la realización del mismo sean propicios para la obtención de resultados confiables.

Conclusiones 

No cabe duda que son caros los programas de control de calidad. Aunque la gente que no está familiarizada con la industria de alimentos balanceados quizás no reconozca el valor de tales programas, los que llevamos años de experiencia sabemos muy bien que es imposible tener alimentos balanceados de alta calidad sin el apoyo analítico. Como el número de análisis posibles excede por mucho nuestra capacidad de realizarlos o pagarlos, vale la pena considerarlos rigurosamente mediante una revisión periódica de dichos análisis y de cómo los utilizamos.