Del laboratorio a la base de datos de alimentos balanceados

Del laboratorio a la base de datos de alimentos balanceados

Se requiere de esfuerzo y cuidadosa organización para garantizar la utilidad de los datos

Nuestro editor Ioannis Mavromichalis escribe en su blog que cada nutricionista o formulador encuentra una o más tablas de composición de alimentos para usarlas como guía o primer paso en el establecimiento de una base de datos integral de nutrientes. Pero ¿qué pasa cuando se identifican las tablas preferidas de especificaciones de nutrientes? ¿Debemos usar la, sin importar la información del campo o actualizarla constantemente? y ¿cada cuándo? Ofrece dos ejemplos de la vida real para ilustrar los problemas relacionados con cada método.

“Uno de mis clientes, un gran proveedor de nutrición, nunca había analizado ninguno de sus ingredientes que utilizaban, a pesar de que fabricaban algunos alimentos completos muy sensibles para animales jóvenes. El fundamento que tenía era que para cuando llegaban a la planta los resultados de los análisis químicos de laboratorio, ya se habían utilizado los ingredientes: algo que es totalmente cierto. Al investigar un poco más, se descubrió que su base de datos de alimentos tenía 30 años de antigüedad y nadie sabía su origen. De hecho, era tan rígida que con el tiempo la habían adaptado las recomendaciones de nutrientes de la dieta para que encajarán con la base de datos, cuando en realidad debe ser lo opuesto. En última instancia, decidieron verificar los principales ingredientes, al menos una vez al mes y hacer ajustes anuales con base en los resultados de laboratorio”.

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“Por otro lado, otro cliente de igual importancia, solía analizar cada embarque de cada ingrediente. De hecho, el departamento de aseguramiento de la calidad tenía una enorme base de datos de todos los análisis hecha a lo largo de varios años. Pero, ninguno de estos resultados se utilizaban para actualizar la base de datos de nutrientes de los ingredientes del departamento de formulación. De esta forma, a pesar del enorme gasto, el resultado final era el mismo: no se actualizaba la base de datos. La decisión final fue la de reducir los análisis de laboratorio y realizar una revisión anual de resultados para fundamentar la actualización de la base de datos de nutrientes”.

“Podría mostrar otro ejemplo en el que un cliente solía retener cada lote nuevo de ingredientes, analizarle nutrientes mayores y luego incorporar el resultado en al matriz de alimentos como un nuevo ingrediente, pero era una empresa más pequeña que podía darse el lujo del tiempo de espera”.

El punto es que los resultados de laboratorio son útiles, porque brindan la perspectiva actual de “los valores de tablas”, aunque requiere de esfuerzo y una cuidadosa organización para garantizar que haya un equilibrio entre demasiado y no lo suficiente.