Habría fenómeno de El Niño en segundo trimestre de 2019

Habría fenómeno de El Niño en segundo trimestre de 2019

Habría fenómeno de El Niño en segundo trimestre de 2019

Foto de Andrea Gantz

Como es habitual, se presentará con un intenso verano que aumentará las demandas de energía y agua en producción avícola de Centro y Suramérica.

En abril, mayo y junio del próximo año se esperan fuertes sequías y altas temperaturas en la zona intertropical americana a raíz del fenómeno de El Niño, un periódico evento climatológico que impacta especialmente la actividad agropecuaria en nuestro continente.

Así lo pronosticaron tres estudios meteorológicos distintos, esperándose un intenso verano similar al registrado entre 2015 y 2016, sobre todo en el norte de Suramérica. De esta manera lo resaltó el diario bogotano Portafolio, haciendo referencia a la coincidencia en sus conclusiones de sendos pronósticos preparados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, siglas en inglés), la Universidad de Columbia y la Oficina de Meteorología del Gobierno de Australia.

Publicidad

“Los tres pronósticos registran que la posibilidad de la llegada de ‘El Niño’ al país (Colombia) estaría por encima del 75 por ciento, y que su impacto más fuerte se comenzaría a sentir desde marzo, y que abarcaría prácticamente el segundo trimestre. Mientras la NOAA, en su más reciente reporte del pasado 9 de julio, indica que la proyección para abril de 2019 es del 75 por ciento de probabilidad de este fenómeno, la Universidad de Columbia lo traza en un 80 por ciento y la Oficina de Meteorología de Australia lo hace en un 70 por ciento”, resume el rotativo.

En Colombia, el pasado evento de ‘El Niño’ (2015-2016) encareció el costo mayorista del servicio de energía eléctrica hasta en un 41 por ciento, lo que representó sobrecostos para todo el aparato productivo nacional de US$770 millones, incluida la actividad avícola. Igualmente, en tiempos de sequía y altas temperaturas, las aves tienden a beber más agua que a comer, lo que termina afectando las conversiones de alimento en proteína animal (carne y huevo), especialmente para el caso de los pollos de engorde.