Los desafíos de la industria hondureña de alimentos balanceados

Los desafíos de la industria hondureña de alimentos balanceados

Infraestructura carretera y portuaria, así como producción local de maíz amarillo son los problemas que encaran los fabricantes

La Asociación de Productores de Alimentos Balanceados (Aproaba) de Honduras cuyo presidente es el Ing. Ángel Pérez, está compuesta por 19 empresas. Algunas son integraciones avícolas o porcícolas, pero también hay independientes que producen sólo para venta a clientes externos.

La industria de alimentos balanceados produce  alimento para todos los segmentos tales como aves de engorda y de postura comercial, cerdos, ganado de carne y de leche, caballos, camarón, tilapia y mascotas. La asociación tiene dos objetivos fundamentales: el primero es ser el brazo político de las empresas, para trabajar a través del buen conjunto con el gobierno. El otro es el de buscar oportunidades de negocios, de los productos de Honduras y de que la industria pueda salir del país, especialmente con los tratados de libre comercio que Honduras ha suscrito.

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Producción

En Honduras se fabrican al año entre 1.3 y 1.4 millones de toneladas de alimentos balanceados para todas las especies. La avicultura representa un 60 por ciento del total, con alimento para pollos y gallinas de postura. “Tenemos un segmento fuerte de acuacultura, con un porcentaje de alrededor de un 20 por ciento, de tilapia y camarón” comenta el Ing. Pérez. Finalmente está el de ganado, probablemente con un 8 por ciento.

La fabricación de alimento porcino es bastante pequeña, de tal vez un 5 por ciento y el de caballos del 1 por ciento. El segmento de alimento para mascotas, considerado de consumo masivo, no está incluido en esto; aproximadamente la mitad es de producción nacional y el otro 50 por ciento es importado.

Productores de alimentos balanceados

Las empresas hondureñas productoras de alimentos balanceados comerciales más grandes son Aliansa y Alcon (Cargill), cada una más o menos con el 40 por ciento de participación en el mercado. Esto significa que el resto de los 17 productores, solamente tiene el 10 por ciento del mercado de alimento comercial.

Pero, si tomamos en cuenta el alimento comercial y de las integraciones, el grupo Aliansa es más grande, pues es la mayor integración del país.

Desafío: infraestructura carretera

Las carreteras en Honduras se encuentran bastante deterioradas, aunque en el pasado contaban con un buen nivel. No ha habido inversión pública, lo que ha llevado al deterioro de la infraestructura actual y a la casi nula construcción de nuevas vías.

No obstante, hoy día existen también, bajo el esquema de las alianzas público-privadas, proyectos en donde van a mejorar en algunos en casos, tramos carreteros. Esto a su vez también implica un incremento  del costo, por la tasa de peajes.

El Ing. Pérez considera que de cualquier forma, este desarrollo “es básico para todo mundo, para poder transportar gente, carga y todo el aparato logístico, que es de suma importancia para nuestra industria”.

Desafío: puerto marítimo

“Creo que hoy por hoy el reto más grande que tenemos que solventar es el tema de puerto marítimo” nos dice el Ing. Pérez. Con el puerto que cuentan actualmente en Cortés, tienen un serio problema en la certeza de entrega y de atraque del buque, lo que ocasiona atrasos que se acumulan en el costo del flete.

Cómo Honduras depende en gran medida de la importación de la mayoría de las materias primas, obviamente el hecho de no tener un puerto eficiente afecta mucho el costo, y puede afectar la competitividad. Aparentemente, ya hay planes en línea para invertir en un puerto, para hacer mejoras en el muelle y la superestructura, silos y bodegas, del tipo terminal de granos.

“Para 19 empresas, normalmente se tienen 2 o 3 buques a la semana y sí se juntan, pues hay que esperar a que un barco termine para que el siguiente continúe” dice el presidente de Aproaba. Normalmente no existe la posibilidad de descargas múltiples al mismo tiempo, lo cual es un grave problema.

Desafío: granos

Honduras, a diferencia del resto de los países de Centroamérica, tiene una cuota fuerte de compra de grano producido nacionalmente, y con base en ello, se permite o no la importación. “Es a una tasa de 4 a 1: por cada quintal comprado de grano nacional nos permiten entrar 4 quintales de maíz amarillo libre de arancel. Esto es fuera de lo que es la cuota Cafta, porque la cuota que nos tocó a nosotros, sólo cubre aproximadamente del 50 al 60 por ciento de las necesidades de la industria total, el 40 por ciento restante necesitamos comprarlo en el país, bajo el esquema de convenio de granos y un modelo de precio” comenta el Ing. Pérez.

Los granos provienen principalmente de EUA, aunque también han importado maíz y soya tanto de Brasil como de Argentina. Los fabricantes de alimentos balanceados en Honduras muchas veces han experimentado que el grano suramericano presenta desventajas en comparación con el de EUA, en cuanto a sus condiciones, aunque la base para comprar sea muy atractiva.

“La última experiencia que hemos tenido al traer de Suramérica es que fue un grano mucho más sucio, con mucho mayor cantidad de material extraño” comenta el Ing. Pérez. “Entendería, dado que la infraestructura para exportación de granos no es tan avanzada como lo que existe en EUA”.

Pero además están las cuestiones de los fletes, del tamaño de buques y la cantidad de granos que se necesitan traer, que repercuten en las finanzas, flujo de efectivo y capital de trabajo, así que cambian las decisiones de compra.

En lo que respecta a la producción nacional, una de las preocupaciones es el agua, particularmente con el régimen de lluvias para la siembra, si es o no el adecuado. Pero algo en lo que llevan trabajando ya por algún tiempo es la cuestión de la seguridad alimentaria. “Hasta hace unos años, dependíamos 100 por ciento de las importaciones de EUA, o de cualquier otro país. Esto es peligrosísimo, ya que nadie va a estar genuinamente preocupado por la seguridad alimentaria de nuestro país”, comenta el presidente de Aproaba.

Agricultura por contrato

Hoy en día, en Honduras se siembra maíz blanco para consumo humano, pero los fabricantes de alimentos balanceados están empujando a la siembra de maíz amarillo, que es el que se utiliza en la industria, y lo están haciendo en conjunto con otros entes, como el sector privado de insumos. La idea es que haya agricultores que cambien a maíz amarillo, baja el esquema de agricultura por contrato, “donde nosotros vamos a comprar todo el grano, a asegurarle el mercado, vamos a hacer todo lo posible para que la logística de ellos hacía nuestras plantas sea la mejor y tenga el menor impacto en su costo”.

El tema del manejo posterior a la cosecha es otro problema: la falta de infraestructura para almacenamiento, secado y transporte, así como el acceso a los créditos para cubrir insumos, semillas, agroquímicos y fertilizantes, y obviamente toda la mecanización agrícola, para lo que Aproaba está trabajando para solventarlos, en particular la parte de créditos.

¿Qué es lo que tratan de lograr con esto? La situación es que muchos productores, sino es que es la mayoría, prácticamente no tienen acceso a las instituciones financieras por los niveles de riesgo o por otras razones. De esta forma, mediante los contratos se puede darle certeza a los bancos.

La certeza además es en cuanto a la canalización del producto a dónde debe ir. El maíz blanco es un producto con el que se especula mucho, hay muchos mercados dónde venderlo, es decir, para harina para consumo humano o de venta directa para molienda para tortillas, o incluso lo llegan a vender a El Salvador o Nicaragua, o a la industria de alimento balanceado. “El problema de la certeza de que ese grano llegue, va a estar más en función de en dónde le van a pagar más, que realmente quererme cumplir a mí como industria, o como empresa”.

En cambio, al sembrar maíz amarillo, obviamente lo van a entregar sólo a la industria de alimentos balanceados, ya que no se destina a ningún otro lugar.

“Estamos trabajando con consultores para un esquema de seguro de precios para incorporar esta herramienta al maíz amarillo contratado” señala el Ing. Pérez.

Control de calidad e inocuidad

Con respecto al control de calidad, el tipo de procesos que se siguen en este país van a depender más bien del tamaño de la planta. Las grandes integraciones cuentan con su propio sistema de control de calidad, algunas de ellas bajo normas certificadas, como ISO9001 y otras con normas propias basadas en diferentes esquemas.

En Honduras, hay plantas de alimentos balanceados certificadas con ISO9001, así como con Buenas Prácticas de Manufactura. Además, el tema de HACCP para la inocuidad está adquiriendo más relevancia. Por lo pronto, ya hay al menos una empresa que este año está trabajando en esto.

Rumbo de la industria  

¿Hacia dónde se quieren dirigir los productores de alimentos balanceados de Honduras? Ángel Pérez nos responde a esta pregunta: “La verdad es que una de las cosas que queremos hacer es poder salir de las fronteras. Hoy por hoy, creo que estamos nada más exportando en la línea de acuacultura y en mascotas.

Los productores consideran que hay mercado en el Caribe, ya que tienen una ventaja competitiva con el puerto, la costa que da hacia la cuenca y la infraestructura, que es en esto último en lo que se está trabajando.

“Teniendo la infraestructura a disposición, deberíamos de ser capaces de poder salir, así que creo que debemos de dar este tipo de salto. Al poder autoabastecernos en una buena porción de las necesidades de grano nos debe de dar la ventaja para de poder incursionar en el resto de los países de Centroamérica” concluye el Ing. Pérez.

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