El silencio de los inocentes pollos

El silencio de los inocentes pollos

(Royalty Free Image | Rawpixel.com)

En sintonía con el blog de hace unos días de mi colega Alexander Barajas, ahora me toca contar una anécdota.

El otro día, estuve en una cena con amigos, una de esas cenas de cumpleaños que no prometía nada espectacular, excepto el pasarla bien con los demás. Por alguna extraña razón, saltó —una vez más— el tema de lo que comemos. Digo una vez más porque en reuniones pasadas ya habíamos hablado al respecto.

El asunto a relucir fue un video en el que un “afamado” chef muestra un pescado, según él, recién pescado. Por lo que parece, acababa de diseccionarlo, aunque no salió cómo lo hizo, y le sacó de adentro varias tapas de plástico de botellas de refresco. A mis ojos, era completamente falso. Francamente, no entiendo cómo no se le obstruyó el intestino con esa cantidad de basura y no se murió antes.

Publicidad

Lo mismo pasa con las fake news de los pollos. Trato de ser paciente y lo más didáctico posible, con argumentos sencillos que creo que son contundentes. Pero esta vez, reconozco que me salí de mis casillas porque es gente profesional, que ha ido a la universidad, que deberían tener sentido común y no dejarse llevar por videos en internet.

Yo defiendo a la industria y hablo a su favor porque sé de qué hablo. La gente habla sin saber, sin haber puesto nunca un pie en una granja, sin haber tenido alimento balanceado en la palma de la mano, ni haber recorrido una planta moderna de procesamiento.

La gente prefiere oír lo que quiere oír. No escucha razones, ni escucha a quien conoce del tema. ¡Caramba! Hasta me llamaron impertinente en la cena. La gente no quiere aprender, ni pensar que está equivocada, ni darse cuenta de que se deja llevar por sentimientos y videos amarillistas, no por la razón.

Los pobres pollos, los inocentes pollos (y sus fans de la industria), ¿tendrán que mejor quedarse en silencio, sin nadie que los defienda? Me están orillando a quedarme callado o a perder amistades.

¿Ustedes qué piensan?