Ucrania, tan lejos y tan cerca de nuestro negocio avícola

Ucrania, tan lejos y tan cerca de nuestro negocio avícola

Ucrania, tan lejos y tan cerca de nuestro negocio avícola

(Tatiana Mironova | Freeimages.com)

La que ha sido despensa de zares, de soviéticos y ahora de europeos occidentales, aprovecha un entorno propicio para arañarle mercado a las exportaciones agroindustriales latinoamericanas.

La geografía ha sido un mal histórico para la fértil Ucrania, ubicada a mitad de camino entre imperios poderosos que han querido aprovechar su milenaria vocación agropecuaria. Sin embargo, ese viejo mal trocó en los últimos cuatro años en una oportunidad, en un ‘cuarto de hora’ que los ucranianos están aprovechando.

Luego de un breve pero violento conflicto civil en 2014 que se mantiene latente entre ucranianos prorrusos y otros que quieren hacer parte de la Unión Europea, esta nación exsoviética ha podido revitalizar su aparato productivo agroindustrial, al punto en que ya igualó a Argentina, el tercer exportador mundial de maíz amarillo, y está cerca de alcanzar a Brasil, el segundo.

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De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la cosecha de Ucrania crecerá este año casi el 4 por ciento, a 28 millones de toneladas; y todo sabemos que los mayores productores de este insumo también son respetables transformadores del mismo en proteína animal, principalmente de carne de pollo.

Estos excedentes del cereal han sido localizados en el deseado mercado europeo, por un lado, por las malas cosechas propias de sus vecinos occidentales, y por el otro, debido a una decisión política de esos mismos europeos en respaldar el mayoritario deseo ucraniano de hacer parte de la Unión. Y un camino similar está tomando la carne de pollo.

Ucrania, antes de la mencionada guerra y ahora, es un exportador importante de pollo al nivel de Chile (más de 70,000 toneladas anuales puestas en el extranjero), pero todavía muy lejos de los gigantes americanos (Canadá, EE. UU., Brasil, Argentina) y de China.

Por su localización y un interés geopolítico ventajoso, Ucrania también exporta cada vez más carne de pollo al medio oriente, en especial a los países con gobiernos pro-occidentales (recelosos de Rusia), que son los más ricos de esa rica área.

Por esta misma vía de interés, intentan una mayor presencia en el sudeste asiático y el lejano oriente con mejor poder adquisitivo (Corea, Japón). También están teniendo relativo éxito en los mercados africanos. En todas estas áreas, le ha mermado influencia al pollo brasileño, afectado por escándalos sanitarios, al igual que otro tanto a las graneadas exportaciones argentinas, paraguayas y uruguayas de pollo.

Incluso los ucranianos están mejorando su producción avícola actualizándose tecnológicamente. Ese recambio ha impactado también a nuestro continente. Una porción grande de galpones con ambiente controlado que habían salido en los últimos años de Ucrania vinieron a parar por estos lares, sobre todo en granjas de Argentina y Uruguay.

Tan lejos y tan cerca. Buenos competidores, así que: ¡pilas con el pollo ucraniano!