Yo vendo, yo certifico, ¿se vale en bienestar animal?

Yo vendo, yo certifico, ¿se vale en bienestar animal?

Yo vendo, yo certifico, ¿se vale en bienestar animal?

(Professional Images, Cortesía de 2 Sisters Food Group)

El gigante europeo del menudeo, Carrefour, decidió que él mismo auditaría los alimentos de origen pecuario respaldados con sus marcas propias, una curiosa perspectiva de transparencia.

Ya lo hemos dicho aquí en varias ocasiones: dar fe del cómo se produce la proteína animal es un territorio del que se pueden rescatar pocas certezas. Una de ellas sería la necesidad de encontrar un actor independiente y autónomo como ente certificador, sea quien sea, por lo menos mientras se decantan normas y los gobiernos deciden apropiarse de tal responsabilidad.

Está en juego la confianza del consumidor. Más que en ninguna otra situación, en este tema no se puede ser juez y parte, creo yo. Por eso, me llamaron la atención dos noticias o informaciones recientes, una de ellas publicada por mí. La ajena viene de Francia y dice que Carrefour, en ese, su país de origen, realizaría 84 auditorías a granjas que suministran productos vendidos bajo sus marcas antes de terminar 2019.

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La otra tiene que ver con parte del contenido de mi entrevista al directivo de Cargill en Colombia, publicada en nuestra revista de este mes. Allí quedó claro que esa multinacional también se audita a sí misma en bienestar animal. Es una decisión peligrosa, pues más que cualquier otra alternativa existente hoy en materia de certificación para las condiciones de producción, así se deja abierta la puerta a la inevitable suspicacia.

De esta manera lo entendió, por ejemplo, el grupo Casino, la competencia en retail más fuerte de Carrefour en la patria gala, el cual decidió aliarse con tres organismos certificadores independientes. No faltarán las dudas, pero con seguridad serán menos. Del que paga por certificarse, no es tan fácil salir bien librado.

Esperemos que se consoliden unas reglas globales, ojalá con la categoría de norma técnica, que luego sirva para establecer estándares nacionales. Así por lo menos se hablaría el mismo idioma y las condiciones serían claras para productores, comercializadores y consumidores. Mientras tanto, certificar por externos de cierto renombre parece la mejor opción. Es lo que hay.


Cacareo: A raíz de mi comentario sobre mano de obra en producción avícola, parece que los empleos del sector en Colombia no son 400,000 ¡sino 550,000! De Fenavi prometieron compartir el nuevo reporte. Estamos expectantes.