Hígado sano en ponedoras y reproductoras

Hígado sano en ponedoras y reproductoras

La grasa oxidada puede afectar al hígado, pero compuestos como los extractos y aceites de origen vegetal ofrecen una alternativa.

Un hígado sano y en buen funcionamiento es esencial para la salud y productividad de todos los animales de producción, pero especialmente lo es para las gallinas ponedoras y reproductoras. 

El hígado como órgano, es el centro de todo el metabolismo corporal que se conecta a varios tejidos del organismo. Aunque por sí solo constituye del dos al tres por ciento del peso corporal del ave adulta (30 a 40 g), puede recibir de 15 a 20 por ciento del gasto cardiaco, además de que el hígado, y los sistemas digestivos y reproductivos (de 6 a 8 por ciento del peso corporal) pueden consumir de 25 a 30 por ciento de la energía del ave. Esto hace que el hígado sea un órgano muy importante, en tamaño y función. 

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Además, este órgano es responsable de detoxificar compuestos tóxicos ingeridos con el alimento, de producir ácidos biliares para la digestión de la grasa y es el principal órgano que tiene que ver con la conversión de carbohidratos, proteínas y grasas a formas utilizables para el resto del organismo.

Lo que necesita el ovocito

Una gallina en postura necesita aproximadamente 6 g/día de grasa y 6 g/día de proteína para el ovocito en desarrollo, el que a su vez se convierte en el huevo de ese día. Los seis gramos de grasa al día deben sintetizarse de novo en el hígado o procesarse de las grasas que entran hacia lipoproteínas especializadas de muy baja densidad (VLDL), específicas para el aprovechamiento del folículo en desarrollo. 

Los seis gramos de proteína al día, la llamada vitelogenina, que se necesita para el desarrollo del huevo, debe sintetizarse de novo al crearse de proteína absorbida en el hígado. Asimismo, el hígado debe elaborar apolipoproteínas para incluirlas en las moléculas de VLDL.

En las gallinas de postura, aproximadamente el 50 por ciento de la proteína elaborada en el hígado es vitelogenina (que resulta en tres veces el nivel de proteína en plasma) y la grasa requerida para la formación de la yema ocasiona un aumento de 30 veces de los triglicéridos en plasma, en comparación con las gallinas que no ponen. Estas formas específicas de grasa y proteína están inducidas bajo la influencia del estrógeno; la absorción de estas formas es específica sólo para el ovocito en desarrollo. 

La síntesis de las lipoproteínas de la yema en el hígado es más rápida que su movilización de los hepatocitos. Toda esta actividad en el hígado de las gallinas de postura resulta en un aumento del peso del órgano durante el período de producción de huevo, como se oberva en la figura 1, parte del cual es en forma de grasa.

Efectos de la peroxidación

En las gallinas ponedoras, más del 95 por ciento de la grasa ingerida la absorbe el hígado y por lo tanto cualquiera de los radicales libres de grasa de baja calidad (oxidada) se irá directo al hígado. Los intermediarios de radicales libres pueden dañar el tejido hepático, deteriorar el funcionamiento celular y causar inflamación. 

Debido a un sistema linfático de bajo desarrollo en las aves, los lípidos digeridos en estos animales se transportan directamente al hígado antes de entrar en la circulación. A causa de la gran cantidad diaria de conversiones de grasa en el hígado de la gallina ponedora, incluso un pequeño deterioro en la calidad de la grasa (peroxidación), con el tiempo puede causar un efecto dañino acumulado en las células hepáticas. 

Los antioxidantes, tales como la etoxiquina, pueden reducir la oxidación posterior de la grasa de la dieta, pero no puede hacer revertir la peroxidación de la grasa que hubo antes de su inclusión en la dieta o eliminar los productos de ésta ya presentes. El suministro de vitamina E (alfa tocoferol) como antioxidante no siempre tiene efecto protector en el hígado.

Alternativas naturales de origen vegetal

Se considera que muchas plantas usadas en la medicina tradicional asiática tienen propiedades protectoras y curativas para el hígado. Las recientes investigaciones han mostrado que los extractos y aceites de ciertas plantas, tales como Andrographis paniculata, Azadirachta indica, Solanum nigrum, Phyllanthus niruri y Boerhavia diffusa muestran de hecho capacidad para proteger al hígado del daño de sustancias tóxicas.

Los efectos hepatoprotectores parecen deberse a la capacidad de los extractos herbarios de ejercer fuertes efectos antioxidantes y antiinflamatorios en las células hepáticas, lo que previene o reduce la destrucción de hepatocitos del estrés oxidativo. De hecho, el tetracloruro de carbono (CCl4), potente generador de radicales libres, a menudo se usa para iniciar el daño de tejido hepático en experimentos en los que los productos herbarios reducen este daño.

Aunque el hígado cuenta con una gran capacidad de regeneración después de las lesiones y el daño, porque se ve constantemente expuesto a las sustancias que vienen en el alimento que se ingiere, está también bajo un ataque constante de los compuestos dañinos, tales como los radicales de óxido reactivo y las micotoxinas, incluso a niveles que no aparecen en los análisis de los alimentos. 

Dadas las tareas monumentales que realiza el hígado de las gallinas ponedoras y reproductoras para la producción de huevos, el aseguramiento de la salud y del funcionamiento adecuado de este órgano mediante la suplementación de extractos vegetales puede resultar en aves más sanas y una mejor productividad sin el uso de antibióticos.

La bibliografía se puede solicitar directamente al autor.

 

Figura 1. Aumento del peso del hígado por semanas de producción de huevo

Figura para hígado

Toda la actividad de las grasas y proteínas en el hígado de las gallinas de postura resulta en un aumento del peso de este órgano durante el período de producción de huevo.