Problemas asociados con el funcionamiento hepático

Existen enfermedades que afectan específicamente al hígado, y hay otras que comienzan en otros tejidos, pero terminan produciendo alteraciones hepáticas.

Se han identificado más de 500 funciones relacionadas con el hígado, entre las que se encuentran: La producción de bilis, proteínas plasmáticas, colesterol y proteínas transportadoras de lípidos, conversión del exceso de glucosa en glucógeno de almacenamiento, regulación de los niveles sanguíneos de aminoácidos, procesamiento de la hemoglobina para utilizar su contenido de hierro (el hígado almacena hierro), depuración de la sangre de drogas y otras sustancias tóxicas, regulación de la coagulación sanguínea, resistencia a las infecciones mediante la producción de factores de inmunidad y la eliminación de bacterias del torrente sanguíneo.

El hígado recibe permanentemente alrededor del 13 por ciento de la sangre total del cuerpo; la sangre oxigenada llega al hígado a través de la arteria hepática y el contenido de nutrientes por la vena porta hepática. Cuando el hígado degrada sustancias nocivas, los subproductos se excretan hacia la bilis o sangre. Los subproductos biliares entran en el intestino y finalmente se eliminan por las heces. Los subproductos sanguíneos son filtrados por los riñones y se eliminan del cuerpo por la orina.

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El hígado puede perder tres cuartos del total de sus células antes de dejar de funcionar, y tiene la capacidad de autorregenarse.

Se usan datos referentes a alteraciones hepáticas en humanos debido a la falta de información en la avicultura comercial.

Datos de la American Liver Foundation, National Center for Health Statistics y la United Network for Organ Sharing, indican que más de 25 millones de personas en los EUA sufren de trastornos del hígado, de los conductos biliares o de la vesícula biliar, casi 27,000 personas mueren cada año por enfermedad crónica del hígado y cirrosis. En el caso de la avicultura se carece de información sobre la incidencia de las afecciones hepáticas.

En el hígado segregan la bilis y aproximadamente el 50% se acumula en la vesícula biliar, cuando se ingieren alimentos, la vesícula se contrae y descarga en el duodeno la bilis (formado por productos de desecho, colesterol y sales biliares) que participan en la digestión de las grasas.

Sintomatología

Existen enfermedades que afectan específicamente al hígado, y hay otras que comienzan en otros tejidos, pero terminan produciendo alteraciones hepáticas. Las aves pueden mostrar síntomas imprecisos y generales, que dificultan el diagnóstico en cuanto a la severidad de la lesión, incluso pasar desapercibidos hasta que la enfermedad está muy avanzada, y es que debe existir un 80% del tejido afectado para que los síntomas sean notorios.

Los síntomas más comunes son: pérdida de apetito, apatía, disminución del peso, debilidad, diarrea, plumaje en mal estado, aumenta la sed y producción de orina entre otros; esto hace difícil el diagnóstico en sus primeras fases, momento en el que sería más fácil su tratamiento.

Cuando el daño hepático está más avanzado aparece una sintomatología específica con mayor claridad como son el aumento de uratos en heces que presentan un color verde o amarillo, inflamación abdominal, acumulo de líquido en abdomen, alteración en la coagulación de la sangre, hemorragias intestinales, reblandecimiento del pico y uñas.

Cuadros clínicos

El cuadro clínico se manifestará en el organismo y en forma particular en la canal de la siguiente manera:

Ictericia:  Se caracteriza por la coloración amarilla de la piel debido a niveles altos de bilirrubina en la sangre (pigmento biliar) que pueden atribuirse a la inflamación, anormalidades de Los hepatocitos o al bloqueo de los conductos biliares; también puede ser causada por la degradación de una gran cantidad de glóbulos rojos. La ictericia suele ser el primer signo y a veces el único de una alteración hepática.

Colestasis:  Es ocasionada por la disminución o interrupción del flujo biliar que puede estar bloqueado dentro y/o fuera del hígado. Los síntomas pueden incluir ictericia, heces claras, alteraciones óseas, esplenomegalia, dolor y vesícula biliar agrandada. Entre las etiologías más comunes se encuentran la hepatitis, cirrosis biliar primaria, efectos de drogas, estrechamiento del conducto biliar, cáncer pancreático y pancreatitis.

Hepatomegalia:  Es un indicador de afección hepática, aunque normalmente no hay síntomas asociados con un agrandamiento del hígado leve.

Hipertensión portal:  Representa el aumento anormal de la presión sanguínea de la vena porta, que le aporta al hígado la sangre proveniente del intestino, puede ser debida a la mayor presión de los vasos sanguíneos portales o a la resistencia al flujo sanguíneo a través del hígado. La hipertensión portal puede llevar al crecimiento de vasos sanguíneos nuevos (llamados colaterales) que conectan el flujo sanguíneo del intestino con la circulación general, pasando por alto el hígado. Cuando esto ocurre, las sustancias que normalmente son eliminadas por el hígado pasan a la circulación general. El cuadro clínico puede incluir una congestión generalizada que afecta la calidad y aspecto de la canal, misma que comúnmente es decomisada, sin que llegue al consumidor.

Encefalopatía del hígado:  Corresponde al deterioro de la función cerebral debido a la acumulación en la sangre de sustancias tóxicas, que normalmente son eliminadas por el hígado. La encefalopatía también es llamada encefalopatía porto-sistémica, encefalopatía del hígado o coma hepático. Estas sustancias tóxicas podrán ser depositadas en la canal, y su efecto dependerá del producto en cuestión.

Insuficiencia hepática:  Se refiere al deterioro severo de la función del hígado, ocurre cuando una gran porción del hígado se encuentra dañada. Los síntomas incluyen: ictericia, tendencia a sangrar o sufrir contusiones fácilmente, ascitis, alteración de la función cerebral, debilidad, pérdida del apetito.

Hepatitis autoinmunológica:  El propio sistema inmunitario del organismo destruye las células del hígado. Es una enfermedad inflamatoria crónica del hígado que no suele tener causa conocida, y puede desencadenar un cuadro de cirrosis. Se ha asociado con un trastorno denominado hipergammaglobulinemia, que se caracteriza por un elevado número de anticuerpos en la sangre. Una infección crónica o ciertas enfermedades de la sangre pueden provocar hipergammaglobinemia. Los síntomas más comunes de la hepatitis autoinmunológica son: ictericia, fatiga, dolor abdominal y en articulaciones, diarrea, fiebre y ascitis.

Hepatitis inducida por medicamentos:  Es un problema pocas veces identificado, sin que esto no signifique que no está presente, causada por la exposición tóxica a determinados medicamentos. Los síntomas corresponden a fiebre, erupción de color rojo en la piel con comezón, dolor en las articulaciones y músculo, disminución del apetito e ictericia.

Hepatitis vírica:  Causa el daño y la destrucción de las células del hígado. La hepatitis puede clasificarse en dos grupos: hepatitis aguda y hepatitis crónica.

La cirrosis biliar:  Es una forma poco frecuente de cáncer de hígado, ocasionada por enfermedad o defectos de los conductos biliares. Por lo general, los síntomas incluyen colestasis (acumulación de bilis en el hígado). Existen dos tipos de cirrosis biliar: cirrosis biliar primaria – inflamación y destrucción de los conductos biliares del hígado; cirrosis biliar secundaria – resultado de una prolongada obstrucción de los conductos biliares o bien, de su estrechamiento o cierre.

El cáncer de conducto biliar (colangiocarcinoma):  Junto con los cálculos en la vesícula, el cáncer es la causa más común de obstrucción de los conductos biliares. La mayoría de cánceres hepáticos se convierte en la parte de los conductos que están fuera del hígado y se refieren a veces como tumores extrahepáticos. La mayoría de los cánceres hepáticos son los biliares. Los síntomas más comunes son: ictericia, dolor abdominal, poco apetito, pérdida de peso.

La colangitis:  Es una inflamación del sistema de conductos biliares, por lo general relacionada con una infección bacteriana. El sistema de conductos biliares es un sistema de drenaje que transporta la bilis desde el hígado y la vesícula hasta el duodeno. La infección puede ser repentina o de carácter crónico.

La principal causa de la colangitis es la obstrucción o el bloqueo en alguna parte del sistema de conductos biliares. El bloqueo puede ser consecuencia de cálculos, un tumor, coágulos de sangre, inflamación del páncreas o invasión parasitaria. Otras causas incluyen el contraflujo de bacterias provenientes del intestino delgado, una infección sanguínea (bacteriemia). La infección ocasiona presión por acumulación en el sistema de conductos biliares. Los síntomas de la colangitis pueden ser de moderados a severos: dolor en el cuarto superior derecho del abdomen, fiebre, ictericia, presión baja de la sangre.

La colecistitis:  La colecistitis es la inflamación de la pared de la vesícula biliar y del revestimiento abdominal circundante. Por lo general, la colecistitis se debe a la presencia de cálculos en el conducto cístico, que conecta la vesícula biliar con el conducto hepático; otras causas de la colecistitis es la Infección bacteriana en el sistema de conductos biliares, tumor del páncreas o del hígado, disminución de la circulación sanguínea a la vesícula biliar. Los síntomas corresponden a dolor intenso y repentino, rigidez de los músculos abdominales, fiebre moderada e ictericia.

Análisis clínicos

Una serie de exámenes de sangre puede determinar si el hígado funciona correctamente o no y son de utilidad para diferenciar un trastorno del hígado crónico de uno agudo y también entre los cuadros de hepatitis y colestasis.

Los exámenes más comúnmente realizados son: bilirrubina sérica, albúmina sérica, fosfatasa alcalina sérica, aminotransferasas séricas (transaminasas), tiempo de protrombina (PTT), alanina transaminasa (ALT), aspartato transaminasa (AST), lactato deshidrogenasa, 5′-nucleotidasa, anticuerpos mitocondriales. – Conferencia presentada durante el XXI Congreso Latinoamericano de Avicultura, La Habana, Cuba, octubre 2009.