Cadeca: el mercado de pollo en Honduras y lo que esto representa

Entrevista con Alan Ventura y Javier Lara, de Cadeca, en la que revisamos muchos interesantes aspectos de la cadena avícola

Cadeca es una integración completa, desde reproductores, granjas de levante, incubadora, planta de alimentos, planta de proceso, hasta la red de comercialización nacional y restaurantes de comida rápida. Al ser ahora parte de la Corporación Multiinversiones (CMI) de capital guatemalteco, manejan marcas comunes a Guatemala y El Salvador: Aliansa, Pollo Rey y Campero. Originalmente, la empresa nació en Tegucigalpa, hacia 1969, fundada por Walter Stach. Para ese entonces, era la tercera empresa avícola más grande de Honduras, después de El Cortijo y Alcon. Hacia la década de los 90, cuando CMI adquirió Cadeca, empezó a tener un crecimiento acelerado, que ha continuado así hasta la actualidad.

Varios han sido los proyectos que Cadeca ha llevado a cabo, tales como la ampliación de la red de distribución y de producción. Empezó a mediados de los 90 en Tegucigalpa, con una planta de concentrados, y luego se fue al norte, con una planta de proceso. Posteriormente creció en la parte comercial, de tal forma que en la actualidad cuentan con la mayor participación en el mercado de carne de pollo.

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Producción y consumo de pollo

La producción anual en Honduras es de unos 86.4 millones de pollos. Alrededor del 70 por ciento de la producción se concentra en el norte del país, y es el pollo blanco el preferido por los hondureños.

Por su lado, Cadeca produce al año 39.5 millones de pollos y se proyecta que este año tenga una producción similar. Su crecimiento en general va de la mano del crecimiento de la población. “El consumo per cápita no ha crecido significativamente, debido al bajo ingreso de la población” dice Alan Ventura, Gerente de Comercialización de Cadeca en San Pedro Sula, Honduras.

“El ingreso de la población llegó a ciertos niveles, que fue lo que nos estaba impulsando, el consumo creció, pero luego se ha mantenido estable en los últimos años. Al no haber una activación de la economía, las clases media y baja no tienen mayores ingresos, por lo que no se puede aumentar el consumo” hace énfasis Ventura.

Sin embargo, en comparación con las otras carnes, cerdo y res, todavía el pollo mantiene una tendencia similar al resto del mundo, pues es significativamente más accesible.

Aunque el factor limitante sea el poder adquisitivo de la población, todavía tienen un enorme potencial para crecer, ya que el consumo promedio ronda los 19 kg, nivel bajo comparado con otros países del istmo centroamericano.

Mercado hondureño de pollo

Alan Ventura nos explica que “hasta la década de los 80, prácticamente se vendía todo el pollo fresco. Luego empezó a venderse congelado y así se ha mantenido por 10 o 15 años”.

Posteriormente, la demanda creció y la capacidad de congelamiento empezó a ser insuficiente. De esta manera, se volvió a vender otra vez pollo fresco, es decir, “surgieron nuevos modelos de negocio, sobre todo en los restaurantes, con mejores prácticas para su manejo; migraron de pollo congelado a pollo fresco, para evitar el descongelamiento”. Este segmento de mercado se ha mantenido así y ha crecido bastante, sobre todo a nivel popular.

Las empresas tienden a entregar pollos de 2.1 kg (4.5 lb), por ser más rentable, pero es complicado de comercializar, ya que el mercado tiende a pagar siempre lo mismo por un pollo mediano de 1.3-1.8 kg (3-4 lb). Los restaurantes, para no perder competitividad, piden un pollo más pequeño; por unidad pagan el mismo precio. “Lo que sucede es que vendemos por peso y los restaurantes por piezas, una pierna o una pechuga del peso que sea, sigue siendo una pierna o una pechuga” dice el Dr. Javier Lara, Gerente de Salud Animal de la empresa. Es una tendencia muy marcada a nivel popular. “Hay que entender cuál es el negocio” acertadamente dice Ventura.

En el gusto por alguna pieza en particular, existen características bien marcadas, sobre todo por zonas. En el norte del país se prefiere más la pechuga, mientras que en el centro más la pierna.

El otro canal es el de los supermercados, con un fuerte crecimiento. Este segmento pasó de tener hace 10 años un 10 por ciento de participación, al 25 por ciento que actualmente tiene. Se venden piezas frescas que se sirven y pesan en un mostrador, además de también tenerlo en bandejas. “Al final, el consumidor prefiere seleccionar las piezas” dice Ventura. Debido a esto, del “pollo congelado entero, se está migrando a uno en piezas: esa es la tendencia”.

El consumidor hondureño también compra pollo en lugares distintos al supermercado, tales como mercados municipales o las pulperías en las colonias (tiendas de barrio), en donde, debido al poder adquisitivo diferente, lo que particularmente compra son piezas.

Productos procesados

En cuanto a los productos de procesamiento ulterior, especialmente los empanizados, todavía constituyen una categoría muy pequeña: representan sólo el 2 por ciento del mercado, generalmente urbano de clase media. Desde hace 15 años hay en el mercado productos fritos, horneados, formados de pollo, pero, de manera similar a muchos países latinoamericanos: “es una categoría que no ha crecido mucho, por cuestión de precios, pues normalmente es más caro, y es un segmento pequeño de la población que lo consume, que no ha crecido más” añade Ventura.

En los otros productos procesados como los marinados, Lara señala que “ya hemos probado, sobre todo con supermercados. Llevamos ya tiempo vendiendo productos marinados, sin embargo, el consumidor no lo paga por cuestión del precio. Se han hecho varios intentos en cuanto a piezas, formatos, empaques, hemos hecho muchas pruebas”. Pero concuerdan en que es una cuestión de tiempo, dado que la cultura de la gente va cambiando poco a poco.

Desagregación de valor

La comercialización, aunque sigue tendencias globales, siempre muestra aspectos locales. Durante la entrevista, un concepto que llama la atención, contrario a lo que normalmente se ve y se habla es que, como dice Ventura “estamos revisando conceptos de desagregar valor a ciertos productos para poder comercializarlos”. Un ejemplo de esto es el tipo de empaques que encarecen el producto. En muchas ocasiones, el consumidor “no le da el valor o no le importa. Entonces, si damos un empaque liso, sin marca, el consumidor lo compra bien”. Así, se baja el costo, baja el precio y la gente compra, pero conservando la misma calidad. “Finalmente, lo que necesita el consumidor es la carne”, comenta Ventura.

El famoso pollo Campero

La marca Campero pertenece también al grupo CMI, así que en todos los países donde opera, es la misma empresa avícola la que provee de pollo, por lo que Honduras no es la excepción. Cabe mencionar que Campero en este país no es tan grande como en El Salvador o en Guatemala. Por ser independiente el negocio de restaurantes, Cadeca también distribuye a otras franquicias como Burger King y KFC.

Inocuidad

Para el Dr. Javier Lara, la inocuidad es un tema de suma importancia: “Hacemos esfuerzos muy importantes, porque queremos que nuestro consumidor tenga un producto sano e inocuo. Nuestras plantas operan desde la producción primaria bajo sistemas HACCP que garantizan la inocuidad. “De hecho, hasta la planta de concentrados está certificada con ISO 9000. Hay todo un equipo detrás de ello”, añade.

Con las inspecciones que han recibido, han homologado el sistema de inspección estadounidense con el nacional. Por otro lado, hacen esfuerzos, principalmente con los que manipulan el producto (supermercados y restaurantes) con equipos de Cadeca que se dedican a capacitar. Así, no se daña la imagen de la carne de pollo.

Desafíos sanitarios

En 2001 Honduras se declara libre de cuatro enfermedades aviares: tifosis, laringotraqueítis infecciosa, Newcastle e influenza aviar. No obstante, el reto más grande no ha sido declararse libre de estas enfermedades, sino mantenerse en ello. ¿Cómo lo han logrado? Mediante una buena coordinación entre la industria y el gobierno. De hecho, por acuerdo presidencial se creó la Comisión de Sanidad e Inocuidad de la Cadena Avícola para mantener el estatus sanitario.

“Una de las plataformas que hemos usado es precisamente la parte sanitaria. Hemos hecho avances a través de programas y procesos. Eso nos ha diferenciado del resto de los países de la región. Hemos iniciado procesos de certificación con EUA. Somos, con mucho orgullo, unos de los pocos países de la región que ha recibido inspecciones de APHIS y de FSIS, dependencias del USDA que se encargan de la parte sanitaria y de inocuidad” nos dice Lara.

Amenazas siempre va a haber. Es por ello que la industria avícola hondureña participa en foros tales como el CTC de ALA, CISA de la OIE, Codex Alimentarius y la misma OIE. De hecho, Lara es miembro de dichos foros. Además, en la región existe una Comisión Técnica Regional de Sanidad Avícola que se reúne dos veces al año y en la que ya trataron el caso de la influenza aviar de México. La Comisión destinó fondos para que Guatemala y Belice ampliaran su zona de vigilancia epidemiológica en la frontera. “Tenemos que estar al tanto y ver qué medidas adicionales se pueden tomar, pues la pérdida que ha tenido México arrasaría con la población avícola de Centroamérica”.

El estatus sanitario y las exportaciones

Lara nos comenta que, debido a la excelente posición geográfica de Honduras, en el corazón de América, pueden comercializar hacia el norte o el sur. “Pasamos de ser deficitarios en productos avícolas a la autosuficiencia. Unos 15 años atrás, Honduras importaba de países vecinos”.

“Cadeca es la única empresa avícola de Honduras que exporta a todo Centroamérica” dice su Gerente de Comercialización, Ventura. “El buen estatus sanitario es el valor agregado; no sólo nos permite lidiar con menos enfermedades en el país, sino que nos abre el mercado regional” dice Lara. Es una oportunidad de comercialización.

Libre comercio: razón de unificación

Centroamérica encontró una razón de unirse, de negociar en bloque, mediante el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EUA. Esto evidentemente plantea un reto, pues tiene que armonizarse la industria avícola. Honduras lleva cierta ventaja en ese sentido, ya que han logrado avances en la tecnificación y certificación.

Tener la certificación para exportar a EUA abre la ventana a cualquier lugar del mundo. “Ese es el gran valor, es como el pasaporte a exportar” dice Ventura, “y tenemos la versatilidad de servir a nichos específicos, con un volumen que no nos comprometa internamente”.

Pero la realidad también ha sido otra. Lara comenta que se asignaron cuotas para carne de pollo y que el convenio fue el de certificar plantas para poder también exportar carne de pollo. Pero, el proceso de certificación se ha extendido: “ya llevamos 7 años desde que se firmó el tratado y la cuota de importación viene creciendo en 500 toneladas al año. Y todavía no hemos mandado una sola libra a EUA”. Es evidente que en la próxima revisión Honduras va a querer renegociar, pues no ha sido justo, ha sido unilateral.

¿Hacia dónde va Cadeca?

“Ya tenemos una buena plataforma de inocuidad y tenemos altos estándares de productividad, que nos permiten ser competitivos” comenta el Sr. Ventura. Pero hay otros factores que tienen que remontar: el costo y la generación de energía, la calidad de mano de obra (por la capacitación) o el transporte, porque la cantidad de carreteras asfaltadas ha crecido menos del 20 por ciento en los últimos 15 años.

Como compañía, Cadeca quiere lograr un sólido primer lugar de producción de carne de pollo en el país, expandirse a la región en volumen y abrir nuevos mercados. Oportunidades hay, sólo es lograr la ecuación correcta en la eficiencia del costo de producción. “Es una actividad tan dinámica que tenemos que ver qué va a pasar más adelante” termina Lara.

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