¿Conversión alimenticia 1:1 para 2025?: un vistazo al futuro de la avicultura

Los expertos del mundo destacan los obstáculos que impiden alcanzar este sueño de acuerdo con el potencial genético

En el pasado reciente, en un complejo avícola productor de pollos de engorde se criaba un ave de 2 kilogramos con una conversión alimenticia de 2:1, en 42 días. Con los constantes avances en genética, posiblemente para el 2025 estaremos en capacidad de alcanzar el mismo peso con apenas un kg de alimento (véase la figura 1).

Dentro del contexto global esto significa que podríamos utilizar un 30 por ciento menos de grano para producir 100 mil millones de toneladas de carne de pollo o producir un 45 por ciento más de carne con la misma cantidad de alimento, haciendo que los productos avícolas sean aún más económicos, lo cual garantizaría su disponibilidad a una población creciente. La importancia de esto es evidente, pues para el 2025 la población mundial estará rondando los 8 mil millones de habitantes.

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Sueño o realidad

En medio de nuestra batalla por enfrentar unos costos de alimento balanceado de $350 por tonelada y las presiones de los precios de las aves que reducen las utilidades, pudiera ser difícil visualizar tal situación. Las operaciones avícolas ya son eficientes, pues alcanzan un peso para salir al mercado de dos kilogramos en 36 días, con un rendimiento del 85 por ciento y un índice de conversión alimenticia de 1.65. Entonces, ¿dónde están las brechas entre el potencial genético y el desempeño real avícola? ¿Lograr una conversión de 1:1 para el 2025 es un sueño o una realidad?

El índice de conversión de 1:1 se generó por primera vez en el 2005 (Foulds, J., 2005 The Theoretical Opportunity to Achieve 1:1 FCR), sin embargo, la industria aún está batallando por lograr ese objetivo. Durante el Simposio Anual de Alltech de 2013, los expertos destacaron cinco obstáculos que impiden alcanzar este potencial genético.

Integridad intestinal

La salud intestinal desempeña un papel vital en la producción avícola. El Dr. Peter Ferket de la Universidad de Carolina del Norte, señaló que sólo un intestino sano puede absorber la mayor cantidad de nutrientes para aprovechar al máximo la dieta. Hay tres componentes importantes: el medio ambiente ecológico, el balance de nutrientes y la estabilidad microbiana simbiótica.

Una salud intestinal deficiente puede aumentar el contenido de humedad de las excretas y por ende tener un impacto negativo en las condiciones de la cama, lo que aumenta la cantidad de amoniaco en el galpón y desencadena mayores problemas respiratorios. También se sabe que la cama húmeda aumenta la pododermatitis, las quemaduras del corvejón, reduce la calidad de la carne procesada y aumenta el número de decomisos. También se pueden exacerbar ciertas condiciones, como el síndrome de enanismo y otras patologías virales a consecuencia de una deficiencia en la microflora en el galpón.

El Dr. Steve Collett de la Universidad de Georgia demostró los beneficios de un programa llamado “Seed, Feed and Weed” (sembrar, alimentar y desmalezar). El programa consiste en utilizar probióticos de lactobacilos en el criadero para sembrar el intestino, a la vez que se alimenta con fracciones activas de mananoproteínas y se desmaleza con ácidos orgánicos y enzimas en el agua para reducir las fracciones de alimento no digerible que pueden producir proliferación de clostridios. En presencia de antibióticos, un factor clave para mantener una microflora intestinal óptima es controlar el flujo de nutrientes por el tubo gastrointestinal.

Alimento, calidad del agua y bioseguridad

La mala calidad del alimento balanceado siempre tendrá un impacto negativo sobre la salud intestinal y sobre la eficiencia global del tubo digestivo. La calidad del alimento se ve afectada por múltiples factores: la forma en que se han cultivado y procesado los granos, y las proteínas y la forma en la cual se fabrica el balanceado, como la peletización. Por ejemplo, se sabe que hay más de 500 tipos de micotoxinas que inducen signos de toxicidad en las aves y se calcula que está contaminado el 25 por ciento de los cultivos producidos a nivel mundial.

Los datos recientes muestran que algunos tipos de micotoxinas pueden debilitar la barrera intestinal y por ende aumentar el riesgo de que microbios invasivos como Salmonella enteritidis, que puedan atravesar esta pared con mayor facilidad y llegar al torrente sanguíneo. El calor y sequía extremos durante el cultivo son los precursores del Aspergillus, el hongo responsable de las aflatoxinas. Si además el maíz sufre daños o es sometido a estrés por insectos o granizo, aumenta la probabilidad de que aparezcan las aflatoxinas.

El Dr. Gary Gladys, CEO de Allen Farms hizo referencia al manejo de la presión del agua, para asegurarse de que las aves efectivamente la reciban. El Dr. Aziz Sacranie, director técnico de avicultura de Alltech Reino Unido, también habló sobre los beneficios de una buena calidad del agua, que suelen ignorarse en términos de su impacto considerable sobre el desempeño de las aves. La cloración y acidificación son esenciales, dado que el 70 por ciento del peso final del ave es agua. Las fases críticas para acidificar el agua son la fase de empolle o más adelante durante la producción, cuando es especialmente elevado el riesgo de enteritis necrotizante.

¿Qué se suministra en el alimento?

La tecnología del infrarrojo cercano brinda la capacidad de determinar correctamente el valor real de los ingredientes en la ración. A la luz de los actuales niveles de precios del maíz y la soya sin precedentes, influenciados además fácilmente por especulaciones de mercado, una nutrición exacta en tiempo real es un valor agregado. El Dr. Gladys y el Dr. David Wicker de Fieldale, resaltaron la diferencia entre los valores reales de la ración y los valores en libros de las materias primas. Las variaciones en el análisis de proteína, almidón y humedad son sólo tres ejemplos de la variación. Las pérdidas representadas por valores nutricionales imprecisos o variables pueden ser considerables y el uso del infrarrojo cercano evidentemente desempeñará un papel considerable para aumentar el valor y eliminar las pérdidas. Los materiales que se usan en la ración deben limpiarse y hay que asegurarse de retirar tanto los granos partidos como el polvo. Las enzimas, especialmente las obtenidas a través de fermentación en estado sólido, también pueden ayudar a corregir estas variaciones.

Control efectivo de la coccidiosis

El control de la coccidiosis siempre ha sido una preocupación fundamental en las granjas avícolas y ocho de los diez oradores hicieron mención al tema, especialmente al considerar las crecientes exigencias de producir pollos de engorde libres de antibióticos. Todo programa deberá abordar el tema de si utilizar un químico, un antibiótico o vacunar. Al mercado están llegando compuestos naturales para el control, pero pareciera que las soluciones naturales implican múltiples ingredientes activos en lugar de un ingrediente único. El desarrollo de la enteritis necrotizante es una preocupación secundaria y Collett y el Dr. Ahmad Muezz de Neogen, han demostrado que es esencial el programa de manejo de la microflora intestinal.

La digestibilidad de la dieta se debe maximizar con la selección de los ingredientes y el uso de enzimas, para evitar así el exceso de sustrato para el crecimiento de bacterias.

Alimentación precoz/in ovo y programación de los genes

Los estudios han indicado que es posible hacer un imprint en los genes desde una edad muy temprana del ave para convertirlo en un animal más eficiente más adelante durante su vida. Una forma de hacerlo es a través de la alimentación in ovo.

La administración de nutrientes altamente digeribles al líquido amniótico de los embriones, puede generar una mejor calidad del pollito, aumentar las reservas de glucógeno, promover el desarrollo intestinal, obtener una salud ósea superior, mayor desarrollo muscular, mayor ganancia de peso, mejor conversión alimenticia y fortalecer la función inmunitaria. Mediante el uso de datos de la nutrigenómica, casi el 30 por ciento de los genes expresaron una actividad diferente a lo largo del tiempo con la alimentación in ovo (Oliveira et. al. 2008).

El Dr. Karl Dawson, director global de investigación de Alltech, presentó datos que demuestran que limitar la ingesta de nutrientes después de la eclosión es otra manera de dejar una impronta en los genes desde una edad muy temprana. Los rasgos de producción, tales como la tolerancia al estrés ambiental inmunitario u oxidativo y el aprovechamiento de energía y minerales, pueden dejarse marcados mediante el condicionamiento adaptativo de la expresión génica. Durante las primeras cuatro horas posteriores a la eclosión, el intestino delgado, el hígado y el páncreas se desarrollan a una mayor velocidad que el peso corporal. El pollito debe alimentarse lo antes posible a fin de proveerle un sustrato para el desarrollo gastrointestinal, la ganancia de peso y el desarrollo del sistema inmunitario. Los ingredientes de alta calidad, los mananos oligosacáridos, los ingredientes ricos en nucleótidos, los secuestrantes de micotoxinas y los complejos de minerales orgánicos pueden generar grandes cambios.

Cierre de la brecha del crecimiento

Alcanzar el potencial genético depende de la calidad de los nutrientes y su análisis, de la salud intestinal, del control de la coccidiosis y de comprender la influencia de la nutrición sobre la expresión génica. La eficiencia también depende de una óptima gestión, la cual es un prerrequisito para el éxito. Si nuestra meta es 1:1, entonces también cabe preguntarse cuánto nos costará alcanzar ese nivel de desempeño, reconociendo que a través de intervenciones disponibles en la actualidad podemos corregir una pérdida de hasta 40 puntos en la conversión del alimento balanceado.

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