Cómo preparar a las reproductoras para un desempeño óptimo

Cómo preparar a las reproductoras para un desempeño óptimo

La preparación consta de tres períodos con objetivos claramente identificados, que van desde el crecimiento y uniformidad, hasta el desarrollo de las reservas para la fotoestimulación.

A inicios de los años 90, Cobb comenzó a reunir información de parvadas de reproductoras de todo el mundo; desde entonces se ha observado un patrón bien definido de mejoramiento en el desempeño. Ciertamente, la selección genética ha contribuido mucho a este avance; sin embargo, también ha desarrollado un papel importante el conocer mejor las necesidades nutricionales y de manejo.

Al analizar los resultados de un estudio de un año dado, se observa una diferencia significativa en el desempeño entre parvadas en el 25 por ciento superior en comparación con el promedio de la parvada (véase el Cuadro 1). Esto demuestra cómo es que factores externos, tales como el manejo y la nutrición, se tornan críticos al momento de captar el potencial genético del ave.

Publicidad

En este artículo revisaremos algunas características que las buenas parvadas tienen en común durante la crianza de las pollitas. La Figura 1 indica las diferentes etapas de crecimiento durante la crianza. Debido a que existen diferentes objetivos para cada etapa, se necesitan de enfoques específicos en manejo y nutrición.

Semanas 1 – 4: crecimiento y uniformidad

El objetivo de este período es estimular el crecimiento y promover la uniformidad del esqueleto y del peso corporal.

El tránsito de la incubadora a la granja representa una condición de estrés para la pollita. Se necesita de una caseta o galpón bien preparado, para asegurar que las aves se sientan agusto conforme llegan. Para ello, una lista de comprobación brinda una herramienta útil; considere en ella uniformidad de la temperatura, disponibilidad y calidad (incluida la temperatura) del agua, condiciones de calidad de ventilación y del aire, intensidad de la luz, densidad de las aves y abundante disponibilidad y calidad de alimento.

Las primeras semanas se caracterizan por un vigoroso crecimiento para apoyar el desarrollo de órganos vitales, masa muscular y el esqueleto. La alta ganancia de peso corporal y desarrollo del esqueleto que se da en este punto proporciona una excelente oportunidad para promover la uniformidad de la parvada. Son necesarias la clasificación de aves, equipo de alimentación adecuadamente instalado (en diseño y espacio) y un tamaño uniforme de partículas de alimento balanceado (harina o migajas) para el desarrollo de parvadas uniformes, así como una distribución uniforme de la luz.

Es necesaria una dieta alta densidad de energía, aminoácidos y proteína que dé sustenta a la alta magnitud de incrementos de alimento balanceado que normalmente se aplica durante esta etapa. 

Semanas 5 – 15: peso corporal y tamaño final del esqueleto

El objetivo de este período es el control de peso corporal, la determinación del tamaño final del esqueleto y la conservación de la uniformidad.

La selección genética ha dado como resultado un mejoramiento continuo de las características del pollo de engorde, tales como la ganancia de peso corporal y la conversión alimenticia. Este avance en la utilización de nutrientes representa la condición más desafiante de este período, ya que el potencial de crecimiento del ave se limita a fin de preparar a la gallina para la postura, en lugar de producción de carne. Son necesarios pequeños incrementos semanales de alimento balanceado para lograr las ganancias de peso objetivo.

La cantidad limitada de alimento balanceado que se distribuye durante este periodo es un desafío para el equipo de alimentación. Lo que se pretende es que cada vez se ofrezca una distribución uniforme y una cantidad de alimento adecuada para permitir el acceso uniforme de todas las aves; en general, es aceptable un mínimo de 30 minutos de tiempo de consumo de alimento.

Comúnmente, durante este periodo se utilizan programas de restricción alimenticia, como 6-1 o 5-2, como una alternativa para aumentar la cantidad de alimento a distribuirse e incrementar el tiempo de consumo de alimento. Si se tienen problemas con la intususcepción de un programa de alimentación alternativo, tal vez se desee utilizar alimentación diaria. Conforme la parvada envejece, el uso progresivo del equipo de alimentación es una alternativa para mantener el número adecuado de aves por bandeja o por longitud de cadena, con acceso total al equipo de alimentación proporcionado a alrededor de las 12 semanas. El Cuadro 2 muestra una guía de acceso progresivo al alimento.

El uso de dietas con niveles bajos de energía (2750 kcal/kg), le da a las aves más acceso al alimento, al tiempo que mantiene el peso corporal cerca del estándar: Para ello, será necesaria la inclusión de materias primas que formen volumen — como las harinillas de trigo — para lograr este nivel de energía más bajo. Al reducir el nivel de energía, aumentará la cantidad de alimento a distribuir, lo que reduce la presión aplicada por el programa de restricción de alimento. Esto deberá resultar en menos estrés en las aves, la reducción de desafíos intestinales y en el aumento de posibilidades de mantener la uniformidad.

A pesar de la menor energía, de todos modos se requiere de la adecuada administración de nutrientes para dar sustenta a las funciones metabólicas. Como ejemplo, el desarrollo de las plumas se activa con la primera pelecha natural que inicia a alrededor de las siete semanas de edad. No debe darse por hecho el suministro adecuado de nutrientes que tienen que ver con el emplume, tales como los aminoácidos azufrados metionina y cisteína, vitaminas y microminerales. Como resultado del estrés, puede observarse el comportamiento de picoteo de plumas durante este periodo. Deben evaluarse los niveles de nutrientes ya mencionados, así como de sodio.

Semanas 16 – 20: reservas para la fotoestimulación

El objetivo de este período es la aceleración del crecimiento para preparar las reservas de las aves para la fotoestimulación.

Esta puede ser la fase más crítica que diferencia a las mejores parvadas de otras. Si una parvada tiene sobrepeso en esta etapa, debe permanecer así hasta el final del ciclo. Cualquier intento de mover el peso corporal cerca del estándar será a costa de las reservas corporales. Se espera un elevado incremento del peso corporal durante esta fase para acumular reservas corporales del ave necesarias para responder a la fotoestimulación.

El estándar Cobb lleva integrado un incremento de peso corporal del 34 por ciento desde la semana 16 a la 20. Para ello, serán necesarios altos incrementos semanales de alimento para satisfacer esta condición. Las aves que lleguen a las 16 semanas cerca del estándar tendrán una mayor oportunidad de lograr la condición corporal deseada. Las aves que estén por detrás del desarrollo de la musculatura van a requerir más trabajo para recuperar y alcanzar el objetivo.

La adopción de una dieta prepostura con un nivel más alto de energía que en la fase previa — normalmente cerca del nivel de energía usado en alimento de producción — junto con los altos incrementos de alimento típicos en esta etapa, promoverán la generación de reservas corporales. El Cuadro 3 describe un perfil nutricional que sigue las consideraciones anteriormente descritas.

La realización de una evaluación del desarrollo de la musculatura y la presencia de grasa en los huesos pélvicos antes de la fotoestimulación funciona no sólo para predecir el desempeño de la reproductora en la caseta, sino lo más importante es que permite identificar la presencia de interrupciones en el programa de alimentación durante este periodo y afinar las futuras parvadas. El objetivo aquí es tener parvadas con al menos 90 por ciento de las aves con desarrollo de la musculatura 3 – 4 y presencia de grasa alrededor de los huesos pélvicos.

Conforme avancen los programas de selección genética, se volverá aún más importante el mejor conocimiento del ave y la buena coordinación entre los diferentes procesos involucrados en el campo, para captar el potencial genético ofrecido.