El manejo del macho en la fertilidad de la parvada

Un buen manejo del macho reproductor con el conocimiento adecuado de los cambios fisiológicos va a tener un gran impacto sobre el desempeño de toda la parvada.

Siempre nos centramos mucho en el manejo de la reproductora hembra, pero eso no significa que se deba desatender el manejo del macho. En algunos casos, un solo macho llega a ser el responsable de fertilizar los huevos de más de 13 hembras, por lo que el impacto del gallo sobre la fertilidad de la parvada siempre es mayor que el de la gallina. A nivel de pedigrí, se conserva menos del 1 por ciento de los machos para propósitos de selección, una cantidad considerablemente menor que las hembras, lo que resalta la calidad de los machos en estas poblaciones.

El enfoque de este artículo es en los principales cambios fisiológicos que se dan en la vida de los gallos y de cómo puede impactar el manejo en su desarrollo.

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Los primeros días

La crianza se hace para estimular el consumo temprano de alimento, que va a acelerar el crecimiento y desarrollo del esqueleto y cardiovascular. Esto es realmente importante, porque algunos pollitos reproductores viajan largas distancias. Pueden nacer un día, viajar en camión al aeropuerto, volar a su destino y volver a viajar en camión a la granja: una travesía que puede tomarles de dos a cuatro días.

Debemos asegurar una temperatura, calidad del aire, disponibilidad de alimento y agua adecuadas, aspectos que van a tener impacto en la uniformidad y desarrollo de la parvada.

La multiplicación de las células de Sertoli puede empezar desde las dos semanas de edad, las cuales son esenciales para la formación del esperma. El número de estas células en los testículos está directamente relacionado al números de espermatozoides que un macho producirá. Un mal manejo del alimento o cualquier estrés que se relacione puede reducir el número de células de Sertoli que se formen, lo que tornaría menos fértiles a los machos de por vida.

Recomendaciones

Es muy importante el manejo del peso corporal y de la densidad de las aves. Durante la primera semana, se recomienda tener entre 30 y 35 machos/m2 y de 10 a 12 machos/comedero de bandeja. A las 10 semanas de edad, se recomienda tener un mínimo de 20 cm de espacio de comedero/macho si se usa un sistema de cadena u 8 machos/comedero de bandeja, y una densidad de tres a cuatro machos/m2.

A lo largo de las primeras cuatro semanas, se desarrolla aproximadamente el 50 por ciento del esqueleto, y a las 12 semanas, se completa alrededor del 90 por ciento. Es por eso que en las zonas donde se realiza un programa de calificación o selección, deben establecerse dichas selecciones antes de las 12 semanas de edad. Después de este período, van a tener un impacto mínimo las calificaciones.

Período de mantenimiento y crecimiento

Los machos a las dos semanas de edad por lo general empiezan el período de restricción de alimento o control del crecimiento que va a durar hasta las 21 o 22 semanas. Durante las primeras ocho a diez semanas de edad se establece el máximo potencial de producción de esperma. Durante este período, debemos mantener una densidad adecuada de aves, un suficiente espacio de comedero y una rápida distribución de alimento, idealmente entre dos y tres minutos.

El período de iluminación normalmente se restringe a ocho horas y los aumentos semanales de alimento son en pequeñas cantidades. Las estructuras con paredes laterales sólidas, como las que se usan en EUA, permiten con facilidad esto, pero en otras zonas como Centroamérica, a menudo se usan alojamientos en semioscuridad con cortinas.

La cortina está diseñada para reducir la luz que entra a la caseta o galpón, pero en climas cálidos esto restringe también la ventilación. Con el manejo correcto, puede resultar muy bueno un sistema de alojamiento en semioscuridad, además de que requiere de menos inversión inicial en comparación con la caseta de pared laterales sólidas.

Hay que manejar a los machos tan cerca como sea posible de la curva de peso corporal recomendada. No es de desear que haya machos con sobrepeso o peso insuficiente. Los machos con sobrepeso por lo general presentan problemas para la monta y los que tiene peso insuficiente típicamente sufren algún tipo de estrés y es factible que produzcan calidad del semen y fertilidad bajas.

Madurez sexual

El manejo durante la fotoestimulación puede afectar la fertilidad temprana y el pico, y en consecuencia la incubabilidad. Al inicio de la fotoestimulación es muy rápido el crecimiento de los testículos. El 75 por ciento del desarrollo de los testículos sucede entre las 20 y 24 semanas, que es el momento en que por lo general se transfiere a la parvada a la caseta o galpón de reproductoras y se da la fotoestimulación.

Si no se manejan adecuadamente, estos acontecimientos pueden causar estrés en la parvada y perjudicar el desarrollo de los testículos a lo largo de la vida de la misma. Debemos asegurarnos que se logre el objetivo de peso corporal para obtener el desarrollo testicular deseado.

Descarte de machos

En la transferencia (a las 21 o 22 semanas de edad), hay que eliminar a los machos que presenten defectos. Deben descartarse los machos con deformidades graves del pico o del dorso, y aquellos con tarsos muy curvados. Deberán seleccionarse para la transferencia a la caseta o galpón de reproductoras a los machos con un crecimiento, desarrollo de la musculatura y peso adecuados.

Transferencia y sistema de alimentación

Se recomienda transferir primero a los machos, para que puedan ubicar e identificar sus comederos. Sin embargo, en función de la línea genética utilizada y su madurez sexual, puede colocarse a los machos después de las hembras. El proceso se facilita si se usa el mismo tipo de comedero en la crianza y producción.

En algunas zonas, se alimenta por separado a los machos de las hembras, mediante un sistema de comederos de machos de 'restaurante', pero para ello deben entrenarse. En un sistema de restaurante, los comederos de machos se ubican en una zona separada a la que se les entrena a entrar, por lo general con un silbato a cierta hora del día. Los machos tienen el tiempo suficiente para consumir el alimento y luego se liberan con las hembras.

Proporción machos : hembras

Debemos manejar una proporción adecuada de machos a hembras en la caseta de producción. Si hay demasiados machos va a resultar en agresividad hacia las hembras y si hay pocos, da como resultado en que haya hembras que no se monten. Puede usarse un programa en el que se incremente la proporción de machos a hembras, para evitar la agresividad de los machos al momento de la transferencia y para compensar la disminución en la fertilidad al añadir más machos conforme envejezca la parvada (figura 1).

Agresividad del macho

Un factor importante para evitar la agresividad del macho es el diferencial de peso del macho a la hembra, que debe ser del 15 al 20 por ciento. Los diferenciales de peso del macho a la hembra de hasta 40 por ciento por lo general llevan a problemas de receptividad de la hembra, y tarde o temprano a una fertilidad más baja. Los machos con sobrepeso presentan menos montas completas.

Control de peso

Ayuda a controlar el peso corporal de los machos la alimentación de una dieta baja en energía (2,750 kcal/kg) y baja en proteína cruda (13 por ciento) a partir de las 27 semanas de edad. Las dietas con 10 por ciento o menos proteína cruda han mostrado que disminuyen la fertilidad. Además, debemos evitar que los machos se roben alimento de las hembras mediante rejillas para hembras o rejillas que excluyan machos. Unas buenas alternativas para considerar son usar un tubo de PVC encima de una rejilla antigua o el uso de sistemas más nuevos de alimentación de bandeja que permitan ajustes. La disminución de peso puede afectar la calidad y volumen del esperma.

Repoblación o 'spiking'

Conforme envejecen los machos, disminuye la libido y por lo general pueden completar menos las montas. Al mismo tiempo, las gallinas necesitan montarse más a menudo para mantener el mismo nivel de fertilidad. Puede ser muy efectivo un programa bien diseñado de incrementos en la proporción de machos a hembras y un programa de repoblación (spiking) para mantener una excelente fertilidad de la parvada.

La repoblación es la adición de nuevos machos a la parvada reproductora para compensar la disminución de la fertilidad que se relaciona con la edad. Los diferentes tipos de programas de repoblación son: reploblación con nuevos machos, intrarrepoblación y retrorrepoblación (figura 2).

La repoblación va a estimular a los machos viejos a aumentar la actividad reproductora, mientras que los machos jóvenes obtienen experiencia y así aumenta su eficiencia en la monta. El efecto combinado de los machos viejos y jóvenes produce la respuesta deseada en la fertilidad de la parvada.

Conclusión

El gallo es el mayor contribuyente de la fertilización de la parvada. La fertilidad del macho se puede dañar de forma permanente por un mal manejo en las etapas iniciales e impactar la fertilidad e incubabilidad de la parvada. Va a haber una máxima fertilidad de la reproductora pesada si se entienden los cambios fisiológicos y físicos, así como un manejo enfocado en todas las etapas de producción.

 

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