Qué frena la erradicación de Newcastle en Colombia

Qué frena la erradicación de Newcastle en Colombia

Qué frena la erradicación de Newcastle en Colombia

Andrés Valencia Pinzón, el presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia. | Benjamín Ruiz

Un año después de anunciado el plan nacional de control y erradicación de la enfermedad de Newcastle, sus entidades promotoras socializaron la reformulación del mismo para hacerlo más efectivo de cara a las realidades culturales y presupuestales.

A finales de junio, en jornada convocada por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), los empresarios avícolas del departamento de Antioquia y personal técnico de esa misma regional del ICA, asistieron en Medellín a una de las últimas charlas que el ente gremial y el organismo oficial de control sanitario dieron en varias ciudades del país para socializar su propuesta de reformulación del plan nacional de control y erradicación de la enfermedad de Newcastle, lanzado en julio de 2015.

Previa a esta reunión, se habían adelantado otras similares ese mismo mes en Pereira, Sincelejo, Cali, Villavicencio y Barranquilla. La charla en Medellín estuvo liderada – por parte del ICA – por Hernán Darío Rodríguez, médico veterinario del programa sanitario aviar de la Dirección Técnica de Sanidad Animal de ese instituto; en tanto que por Fenavi-Fonav (Fondo Nacional Avícola) estuvo presente la directora del programa técnico, Diana Sarita Nieto.

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Grosso modo, la reformulación apunta principalmente a, “Retomar el tema de la vigilancia activa, como se venía aplicando hace tres o cuatro años, y reforzar los controles a la movilización de aves y productos aviares; así como todo lo referente para poder establecer en el país la primera zona libre de Newcastle en los próximos años”, explicó Rodríguez a Industria Avícola.

Dicha zona estaría ubicada en el occidente colombiano, conformada por los departamentos de Antioquia, Chocó, Quindío, Risaralda, Caldas, Valle del Cauca, Cauca y el norte de Tolima (principalmente, el municipio de Cajamarca). La meta inicial apuntaba a que dentro de 10 años podría darse para dicha zona la declaratoria libre de Newcastle, mal que impide la exportación de carne de pollo y derivados a mercados competitivos en Norteamérica, Europa y Asia.

Pocos recursos

La meta de la erradicación podría ser de difícil consecución dadas condiciones culturales y presupuestales. Apenas un mes luego de presentado el plan original, el presidente ejecutivo de Fenavi, Andrés Valencia, había expresado al diario El Espectador en agosto del año pasado que, “Al ICA le van a bajar el presupuesto de inversión por lo menos 50 por ciento. Aspiramos comenzar este año un plan de erradicación de la enfermedad de Newcastle, que es la que nos impide exportar, pero con el recorte va a ser muy difícil”.

Tal tendencia continuó y en mayo de 2016, el mismo dirigente gremial denunció que, “Para la avicultura el presupuesto del ICA este año puede ser inferior a 900 millones de pesos ($294,084 dólares), que ni siquiera alcanza para pagar los viáticos de los funcionarios o el transporte de muestras hacia los laboratorios de Bogotá. Y se anunció que para 2017 el recorte podría llegar al 40 por ciento”. Este problema presupuestal se ve ahondado también por prácticas culturales que poco contribuyen al control y erradicación de la enfermedad, con el agravante de que incluso entidades oficiales estarían fomentando indirectamente esas conductas.

Asistencialismo vs sanidad

Una de las quejas más recurrentes ventiladas durante la jornada de Medellín fueron los llamados programas de seguridad alimentaria instaurados por gobiernos locales y regionales, con el apoyo de diversas organizaciones no gubernamentales. Como parte de esas iniciativas, se entregan aves de corral para que las familias de escasos recursos las críen y obtengan de ellas alimento para el autoconsumo y excedentes para vender.

“Desafortunadamente, en muchos de esos programas no se está cumpliendo con la normatividad ni con el acompañamiento técnico necesario, lo cual hace que se pase de seguridad alimentaria a una inseguridad sanitaria”, señaló Rodríguez.

El funcionario agregó que, “La invitación es a hacer cumplir la resolución ICA 3651 del 2014, en los artículos 17 al 23, que estipula los requisitos que deben cumplir los gestores de esos programas. La norma prohíbe entregar pollos de engorde; sí se permite entregar pollitas ya levantadas (16 semanas) a las que se les garantice su esquema de vacunación a lo largo de su ciclo. Eso no se está cumpliendo en la gran mayoría de los casos y los productores avícolas deben ser más vigilantes, asesorar y ser los primeros en dar la voz de alarma porque ¿de quiénes obtienen las alcaldías esos pollitos y pollitas para regalar?”.

La parvada de aves comerciales, en más de 7,000 granjas colombianas, se calcula en 700 millones de individuos al año, según datos de Fenavi. La cifra para las llamadas aves de traspatio es difusa y Rodríguez indicó que el ICA trabaja para lograr un censo real de las mismas. No obstante, Diana Sarita Nieto dio algunas luces al manifestar “que la vacunación de esas aves podría costar al año hasta 11,000 millones de pesos (USD 3.7 millones)”, monto que excede con creces el presupuesto del ICA para sanidad aviar y los mismos recursos de Fenavi-Fonav.

De acuerdo con información publicada por la Contraloría General de la República de Colombia, el Fonav, creado en 1994 y nutrido con aportes de los productores con cada ave o huevo comercializados, maneja algo más de 15,000 millones de pesos anuales (USD 5 millones), de los cuales se destinan para su administración cerca de una tercera parte (COP 5,000 millones, que equivalen a USD 1.6 millones). Ante este panorama, se hace imperativa la sensibilización a gestores, proveedores y beneficiarios de esas iniciativas asistenciales, pues la autorregulación se torna la política más realista.

“Nosotros no tenemos cifras de cuánto podría costar erradicar la enfermedad de Newcastle, pero es un comienzo lo que dice Fenavi-Fonav solamente en materia de vacunación de las aves de traspatio, y a eso hay que sumarle otras acciones que hacen que sea mucho más costoso este programa: muestreos, pruebas de laboratorio y una serie de modificaciones en infraestructura necesarias en las instalaciones avícolas”, puntualizó Hernán Darío Rodríguez.