El sabor del pollo como argumento de éxito

Yanne Boloh, una de nuestras blogueras, hace poco escribió sobre una experiencia que tuvo en Estados Unidos en una sesión de marketing con gente de todo el mundo, en la que se hablaba de estrategias sobre la carne. Cuenta que todos hablaban de facturación, inversiones, volúmenes de producción, etc., pero que se sorprendieron cuando ella habló del sabor y del placer de comer carne, como un argumento cualitativo del éxito, a lo que siguió un incómodo silencio y luego la pregunta de si ella era francesa. Supongo que esto se debió a que el europeo le da todavía importancia al placer de comer y al sabor de la comida.

Calidad y sabor

Publicidad

Yanne hace también referencia a que la Comisión Europea emitió su evaluación de promoción e información de productos agropecuarios enfocados a la calidad y al sabor, con el objetivo de mejorar la imagen de los productos europeos, así como los métodos de producción. De esta manera, se puede revertir el consumo estático o en disminución y aumentar o abrir nuevos mercados. Menciona también que esperaba que “el mundo empezara a darse cuenta de estos aspectos de nuestros alimentos”. Esto es importante, ya que la buena calidad y la inocuidad de los alimentos no deben estar peleados con el sabor, y por ende, con el placer de comer.

Marinadores de pollo

El año pasado escribí en esta revista un reportaje sobre marinadores y sus usos en el pollo, artículo que, según nuestras mediciones, tuvo muy poco impacto entre los lectores. Sé que en el mercado latinoamericano en general, el pollo que más se consume es el fresco o congelado, es decir, sin procesamiento ulterior. Quizás por esto el artículo no tuvo impacto, pero de cualquier forma, hay un mercado creciente de procesamiento ulterior en todo el continente.

En esa ocasión escribí que los marinadores no son nada nuevo, y mucho menos ajeno a nuestra cultura. Los adobos, aliños, especias y condimentos se han utilizado en la historia de la humanidad con el fin de poder conservar la carne durante más tiempo.

Ya se ha superado el aspecto de la conservación de la carne, por lo que los marinadores actuales se elaboran para brindarle al consumidor la facilidad de preparación y una mayor versatilidad en cuanto a sabores, presentaciones y conveniencia.

La tecnología de alimentos avícolas busca brindarle al consumidor ingredientes novedosos que le den ese plus a sus productos y que les brinden funcionalidad. Los marinadores son una manera de darle una mayor suavidad, jugosidad y sabor a los diferentes cortes de pollo, además de un mayor rendimiento al procesador, lo que ayuda a incrementar las ganancias.

Pollo procesado en los supermercados

No obstante, veo que todos siguen los mismos lineamientos. Acabo de estar en varios países de la región: Guatemala, Panamá y Colombia, y como es mi costumbre, me doy una vuelta a los supermercados de cada país para ver el pollo y el huevo. Es una maravilla ver los refrigeradores, con unos empaques hermosos, brillantes, de buen diseño con colores y fotos de buena calidad. Pero la creatividad ahí se queda… en todos es lo mismo: nuggets, alitas, filetes empanizados o apanados de pechuga o hamburguesas. No vi nada local, nada que se diga: este es un producto latino. ¿Qué tal un pepián, un sancocho o un ajiaco?

Cultura gastronómica

Tenemos, por suerte, una cultura muy rica, diferente al resto del mundo (y con diferencias entre nosotros mismos) y con hábitos alimentarios particulares. Influencia de nuestras propias culturas indias, de la cultura negra y europea, y muchas otras en menor grado, que han forjado nuestra gastronomía. ¿Y qué hay con el pollo?

La industria avícola cuenta con un producto súper versátil, una carne que se adapta a todo, que se puede servir en piezas, filetes, en trozos, deshebrada, entre otras formas. Una carne que puede ir cocida de mil formas, bañada con adobos de otras mil sabores o rellena de exquisitos ingredientes. Tenemos que aprovechar esa gran ventaja.

Además de fosfatos, extensores, proteínas, retenedores, potencializadores de sabor, conservadores, almidones, antioxidantes, contamos con muchos ingredientes para dar sabor o para acompañar al pollo. También, se le pueden poner vistas, término que se usa en el sentido que se le vean los pedazos y semillas de chiles, finas hierbas, pimienta, perejil, albahaca o romero, que le proporcione una característica de exquisitez.

Promoción y cosas nuevas

Necesitamos para esto, además de investigación y desarrollo, de una buena promoción, tal vez genérica, pero que se enfoque en la calidad del pollo y en su sabor, y quizás hasta en el placer de comerlo. Esto ayudará a aumentar el consumo de esta carne y a darle variedad a la dieta.

Necesitamos enseñarle al consumidor que como industria, además de cuidar aspectos como la calidad, sustentabilidad, rastreabilidad o inocuidad, podemos ser innovadores y cuidar que nuestro producto tenga un buen sabor y nos brinde placer. El buen comer es una de las grandes cosas de esta vida, y el pollo debe formar parte de esto.